El cuarto álbum de The Raveonettes entra de lleno en el terreno de lo predecible. Con ‘In And Out Of Control’ (2009), dejan bien claro que ya cuentan con una fórmula propia -o de la que han sabido apropiarse-, pero también queda patente que las ideas comienzan a escasear.
Si con el anterior ‘Lust Lust Lust’ (2007) las grandes canciones nos hacían olvidar enseguida cualquier “pero,” en esta ocasión uno acaba con la sensación de que le están contando una anécdota por trigésima vez. De acuerdo, ‘Last Dance’ es un tema 100% radiable y destinado al éxito, mientras que la inicial ‘Bang!’ sigue el glorioso camino trazado hace ya décadas por Phil Spector sin apenas desviarse un centímetro, pero no es suficiente. Cuando un sello de identidad se convierte en inmovilismo endémico, se corre el riesgo de que canciones que más atrás habrían sido meritorias ahora apenas pasen de caras-b menores.
Por otra parte, el gran defecto del álbum está en una cierta dosis de domesticación: hasta el ruido suena aseado ahora (¿alguien recuerda la maravillosa ‘Attack Of The Ghost Riders’ de su EP de debut en 2002, ‘Whip It On’? ¿Y ‘My Tornado’?). Todo por no hablar de títulos tan poco elocuentes como ‘Boys Who Raped (Should All Be Destroyed)’ o los sonrojantes coros de ‘D.R.U.G.S.’. No nos engañemos: tampoco es un disco lapidable y sus fans menos exigentes quedarán contentos con él, pero quien no los conozca todavía, haría bien en empezar primero por cualquiera de sus trabajos anteriores.

