Herman Dune // Next Year In Zion

Herman Dune // Next Year In ZionAlgunos le pusieron la cruz demasiado pronto al último trabajo de Herman Dune, ‘Next Year In Zion’ (2008), por recordarles demasiado a su anterior álbum, ‘Giant’ (2006). Tremenda desfachatez. Es como si uno va a un restaurante de lujo y le pide al chef que retire el segundo plato de su mesa por ser tan delicioso como el entrante.



Si la fórmula estuviese agotada, entonces sí se les podría echar en cara la supuesta reiteración en el discurso, pero afortunadamente no es el caso. Al margen de si ‘Next Year In Zion’ repite o no los esquemas del ‘Giant’ -sensación que puede aparecer en las primeras escuchas pero que desaparece en sucesivas-, uno se pone a escuchar el álbum una vez, dos veces, tres veces, cuatro veces… y entonces se da cuenta de que los franceses, ahora reconvertidos en dúo y habiendo perdido la diéresis tras la marcha de André (ahora en solitario bajo el nombre de Stanley Brinks), nos la han vuelto a colar; es invitarles a pasar un rato y al final quedarse una larga temporada entre nosotros.

Como gran “pero”, se les puede achacar una búsqueda permanente e interminable de los cánones del ‘Brown Eyed Girl’ de Van Morrisson (‘Baby Baby Your My Baby’ o ‘Next Year In Zion’ recuerdan poderosamente tanto al célebre tema como a su propia ‘I Wish That I Could See You Soon’), pero es sacarse de la manga temazos como ‘When The Sun Rose Up This Morning’ -la mejor del disco con diferencia-, ‘On A Saturday’ o la habitual en sus directos desde hace tiempo ‘My Baby Is Afraid Of Sharks’ -fabulosa y entrañable letra donde las haya- y toda duda se disipa. Si todavía hay quien piensa que esos temas habría que desecharlos por ser “demasiado Herman Dune”, que se lo haga mirar.

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