Sharon Jones & The Dap-Kings (Madrid, Joy Eslava)

Sharon Jones Madrid 2010 Joy Eslava

Fotografía: Sandra Roncal

Y al fin, el torbellino Sharon Jones arrasó en Madrid. Buena fe dio una Joy Eslava llena hasta la bandera -y con todas las plantas abiertas, algo raro últimamente- entregada por completo a la diva del soul y sus excepcionales The Dap-Kings. Y es que solo en sus pendientes hay más soul que en toda la discografía de Eli ‘Paperboy’ Reed.

El espectáculo comenzó puntualísimo, a las 21.30 horas, con tres canciones instrumentales de The Dap Kings, situados sobre el escenario casi como si de un equipo de fútbol se tratase: dos guitarras y bajo a la izquierda, sección de viento a la derecha (otros tres músicos) y dos percusionistas al fondo. Tras la introducción, irrumpen las dos coristas en el escenario –que se situarían junto a la percusión- y acto seguido, llega la estrella: Sharon Jones embutida en un deslumbrante vestido y jaleada por las masas, como mandan los cánones.

La cosa empezó centrándose en ‘I Learned The Hard Way’ (2010) con tres temas suyos del tirón –acabó sonando al completo, intercalado con pinceladas de sus trabajos anteriores-, mientras Jones sacaba intermitentemente a bailar sobre el escenario a espectadores de las primeras filas. Taconeaba, corría, bailaba como si estuviese atravesando una hoguera en San Juan, cogía abanicos prestados e incluso se atrevía a nadar hacia delante y hacia atrás. Puro espectáculo que casi le asemejaba a una especie de Lola Flores negra, hasta el punto de que no tardaron en escucharse algunos gritos de “¡faraona, faraona!“.

Mientras tanto, The Dap-Kings no se “limitaron” a sonar de auténtico lujo, sino que estuvieron a la altura en cuanto a sentido del espectáculo y de baile continuo se refiere. No hubo en la sala quien parase quieto, en un auténtico derroche de diversión colectiva.

A los 50 minutos del show, se marchó toda la banda excepto la propia Sharon Jones, las dos coristas y el guitarrista. Había llegado el momento de abordar la que según Jones es la mejor canción del nuevo disco: ‘Mama Don’t Like My Man’. Momento para bajar la intensidad, pero no el deleite. Y entonces, el gran momento de la noche: una monumental ‘Tell Me’ con media docena de espontáneos bailando con la diva, quien se detuvo con cada uno de ellos marcándose un duelo individual con coreografías improvisadas y a cada cual mejor.

Pero todavía quedaba otro highlight indiscutible: en pleno final del ’100 Days, 100 Nights’, Sharon Jones detiene la música y aprovecha para felicitar a Madrid por el triunfo de la selección. Más ovaciones. Y no contenta con ello, se lanzó a emular el gol de cabeza de Puyol frente a Alemania en semifinales, aumentando más si cabe el nivel de empatía y delirio. Musical y extramusicalmente, un espectáculo.

Ya en los bises, descalza y bailando con los zapatos en la mano, cuando habían pasado 90 minutos desde el comienzo, se marcó el último baile frenético para regocijo de un público que acababa de presenciar el que probablemente sea el mejor show de soul contemporáneo al que se pueda asistir. Sencillamente monumental.

Puntuación: 9



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