Primavera Sound 2010: crónica del festival
El X aniversario del Primavera Sound ha dejado claras muchas cosas: que se ha llegado al techo de público asistente por jornada –e incluso sobrepasado, con más de 100.000 espectadores en total-, que Pixies y Pavement son los dos mejores cabezas de cartel imaginables para un festival de este tipo y, lo más importante, que este año resultó difícil encontrar una actuación decepcionante. Y esto dice mucho de, no lo olvidemos, el componente más determinante de cualquier festival: su line-up.
Errores también los hubo, como la pérdida de la holgada comodidad de pasadas ediciones o la escasez de baños, pero todo queda relegado a un segundo plano ante el marcado carácter pro-musical de Primavera Sound 2010 y su inigualable oferta. Lo que prima es la música y la exitosa combinación de nuevos talentos (Best Coast, Japandroids, Surfer Blood), nombres legendarios (Pixies, Pavement, Pet Shop Boys) y figuras de culto (Van Dyke Parks, Michael Rother, Roddy Frame). Un menú difícil de encontrar en otros festivales, en definitiva, y que explican el crecimiento exponencial de público y el justo reconocimiento obtenido.
Y ya, sin más dilación, pasemos a nuestra tradicional crónica organizada por expediente académico: de sobresaliente a suspenso.
MATRÍCULA DE HONOR
PIXIES / PAVEMENT
Al margen del resto del festival hay que situar a dos nombres por derecho propio: los de Pixies y Pavement, con sendos conciertos que entran directamente en el top 10 de la historia del festival.
Los de Frank Black y Kim Deal hicieron valer su condición de emblema de la música alternativa con un setlist de ensueño y, lo que es mejor, una ejecución sin paliativos ni medias tintas. Una apisonadora en quinta marcha desde la primera canción y la que el público acompañó con auténtica devoción, gritando cada estribillo y dejándose llevar por canciones que son historia viva de la música contemporánea. ¿Fueron ‘Here Comes Your Man’ y ‘Where Is My Mind?’, ambas en la recta final del concierto, las más coreadas jamás en el Parc del Fòrum? Posiblemente. Difícil encontrar a unos Pixies post-reunión más apabullantes que estos.
Por su parte, la actuación de Pavement consiguió un imposible: que 30.000 personas sintiesen que cada acorde, cada nota y cada estrofa pareciese cantado para grupos de no más de 100 espectadores. Como un concierto en sala sobredimensionado y sin perder cercanía. Y los de Stephen Malkmus también lograron otra paradoja más: un sonido y una actitud absolutamente profesionales sin dejar de lado todo el encanto del amateurismo. Sublime, desde la apertura con ‘Cut Your Hair’ hasta el cierre con ‘Gold Soundz’, ‘Shady Lane’ y ‘Stop Breathin’ del tirón. El highlight de la noche, una inolvidable interpretación de ‘In A Mouth A Desert’ bajo esas bombillas destartaladas que colocaron sobre el Escenario San Miguel. Justo lo que queríamos.
SOBRESALIENTE
BEST COAST
Abriendo ante un poblado Escenario Pitchfork con ‘This Is Real’, Bethany Cosentino y sus secuaces lo dejaron bien claro: lo de Best Coast va en serio. Y para sopresa de muchos, su sonido es bastante más sólido y nítido de lo que cabría pensar (ni rastro de lo-fi, con una propuesta bien conjuntada). Intercaló algunos de los temas que más han brillado en la blogosfera (‘Make You Mine’, ‘In My Room’ o, por supuesto, la celebradísima ‘When I’m With You’) con otros inéditos de su inminente debut en larga duración (como ‘My Deal’ o ‘Far Away’) que dejaron un gran sabor de boca.
Y de postre, como guiño acertadísimo a la anécdota más famosa del año pasado en idéntico escenario, una versión del ‘So Bored’ de Wavves con la que coronó un gran directo. Jugada redonda.
OWEN PALLETT
Nunca el Auditori se había desbordado a las 16h hasta esta edición, y en vista de lo ofrecido por Owen Pallett (aka Final Fantasy), las kilométricas colas alrededor del emblemático edificio del Parc del Fòrum estaban más que justificadas.
Al igual que Andrew Bird, su set se basa en violín y loops, pero Pallett exhibe una pasmosa facilidad para desbordar el intimismo de su propuesta y convertirlo en lo que le venga en gana: esquizofrenia angustiante (‘Keep The Dog Quiet’), empatía con el espectador (‘The Great Elsewhere’) o incluso música de baile (con una versión del ‘Odessa’ de Caribou que dejó boquiabierto al respetable). Pocas veces una ovación con todo el Auditori en pie fue más merecida y menos fingida.
JAPANDROIDS
El brutalismo en esta edición tuvo un nombre propio: Japandroids. Hicieron sonar el Escenario Pitchfork rozando la perfección, a base de guitarras sobresaturadas y electricidad a raudales. Ver cómo Brian King se retorcía y erguía al borde del escenario mientras descargaba toda la furia de su guitarra, secundado por un David Prowse en estado de gracia a la batería, bien mereció sacrificar a Les Savy Fav, Panda Bear o los anodinos Wilco.
Demostraron, a diferencia de No Age al día siguiente, su capacidad para tirar el escenario abajo. Con munición como la de ‘Post-Nothing’ (2009) y ‘No Singles’ (2010) es bien fácil.
THE DRUMS
En 2005 y 2008, respectivamente, Arcade Fire y Vampire Weekend actuaron en el Primavera Sound como valores emergentes, siendo un secreto a voces que en poco tiempo encabezarían festivales en todo el mundo. En 2010, este apartado solo puede corresponder a The Drums.
El set que ofrecieron en el Escenario Vice, solapándose plenamente con los estelares Grizzly Bear, es la mejor carta de presentación posible para opositar a tal plaza. Carismáticos, divertidísimos y con temas capaces de encender la mecha en cuestión de segundos, lo que más llama la atención es su sentido de lo que es el espectáculo: exageración a sabiendas de los movimientos ya de por sí hiperbólicos del mejor Morrissey, riffs casi robados del Robert Smith más inspirado y una concepción frívola y hedonista a la altura de los primeros Franz Ferdinand.
‘Let’s Go Surfing’, como cabía esperar, entró directamente entre los momentos más memorables del festival, con las primeras filas rendidas ante el hit de la temporada. Pero la sorpresa fue que el resto del setlist no decayese en absoluto, aún con su LP de debut todavía ajeno a los oídos del oyente por aquel entonces.
BEACH HOUSE
Veníamos advirtiéndolo desde que presentaron en España su anterior disco, ‘Devotion’ (2008): Beach House acabarían siendo grandes. Y con su tercer y maravilloso álbum, ‘Teen Dream’ (2010), el momentó llegó. Desbordaron el Escenario ATP como ya lo hicieran Modest Mouse en 2007, y la puesta de sol frente al mar les sentó como era de esperar. Un nuevo sobresaliente en toda regla para el dúo de Baltimore.
NOTABLE
SURFER BLOOD
Surfer Blood cumplieron con las expectativas que su recomendable debut, ‘Astro Coast’ (2010), despertó a comienzos de año. Y lo hicieron con un directo sólido y rodadísimo para una banda que apenas acaba de empezar.
La primera parte del concierto se la pasó su líder, John Paul Pitts, bailando estrambóticamente de un lado al otro del escenario. Cuando al fin cogió la guitarra –mejor-, sumó empaque a un conjunto capaz de mejorar en directo temazos como ‘Swim’, ‘Fast Jabroni’ o ‘Twin Peaks’. Gran futuro les espera a medida que vayan apuntalando todo el setlist con nuevas canciones.
REAL ESTATE
Difícil encontrar un grupo mejor ubicado en la programación de este año que Real Estate: a media tarde el último día, perfecto para coger las últimas fuerzas y, por qué no, pasar la resaca acumulada.
Para sorpresa de quienes nos sabemos su debut ‘Real Estate’ (2009) al dedillo, no sólo supieron transladar esas atmósferas al directo, sino que les imprimieron a algunas canciones un aire mucho más agresivo que les sentó de maravilla. Y los temas inéditos que adelantaron siguen en la excelente senda que ya conocíamos. A pedir de boca.
THE CLEAN
El grupo de culto neozelandés tocó en el “slot de la muerte” del festival (contra Van Dyke Parks, Michael Rother con el repertorio de Neu!, Atlas Sound y Dr. Dog). Ante espectadores de excepción como Ira Kaplan y James McNew de Yo La Tengo o Stephen Malkmus (el líder de Pavement ha sido uno de los artífices de su regreso a la actualidad), hicieron lo que mejor saben hacer: tocar y dejarse de florituras.
Como gran “pero”, que el concierto apenas durase 40 minutos –ojalá estuviésemos ya saturados de ver a The Clean por aquí, pero no- y que se dejasen en el tintero la esperadísima ‘Tally Ho’, pero a cambio las canciones de su último trabajo, ‘Mister Pop’ (2009), brillaron con renovada intensidad. Basta remitirse a ‘In The Dreamlife You Need A Rubber Soul’ para corroborarlo.
LIQUID LIQUID
Viendo a Liquid Liquid el sábado a medianoche en el ATP, uno se acercó más a esa idea de justicia poética que tanto se persigue: que los creadores de ‘Optimo’ demostrasen que lo de !!! no es más que una puesta a punto de lo que ellos ya hicieron varias décadas atrás es lo de menos. Ver cómo disfrutaban sobre el escenario esta panda de veteranos fue lo importante. Y que el público que se agolpaba frente al escenario les acompañase, aún más. Ni el omniprsente Tim Harrington de Les Savy Fav pudo resistirse a irrumpir desde el backstage para bailar como un poseso a su ritmo. Tremendo.
PET SHOP BOYS
La contribución de Pet Shop Boys a la música popular queda fuera de toda duda. Son demasiadas las dianas a sus espaldas como para no confiar en ellos. La prueba de fuego consistía en ver cómo encajaría su show cerrando el escenario principal del Primavera Sound, y la cosa funcionó, con sus siempre imaginativas coreografías y puesta en escena.
Otra cosa es que el setlist tuviese más altibajos de los deseados y que cuando el show adquiría velocidad de crucero no supieran mantenerla, pero el bagaje final fue más que positivo. Y como curiosidad malsana quedará ese snippet del ‘Viva La Vida’ de Coldplay que provocó el delirio en la tierra de Guardiola.
MICHAEL ROTHER & FRIENDS PRESENT NEU! MUSIC // BEAK>>
Con apenas 24 horas de diferencia y en el mismo escenario (ATP), el Primavera Sound vivió dos conciertazos de krautrock con protagonistas de excepción. El cerebro de Portishead y artífice del sonido de los renovados The Horrors, Geoff Barrow, clavó con sus Beak>> una oportuna relectura del legado de Neu!, con toda la oscuridad hipnótica que cabría esperar. Ni siquiera hizo falta recurrir a la noche –tocaron a plena luz del sol- para que la propuesta funcionase.
Al día siguiente, el trabajo del propio Michael Rother secundado por Steve Shelley (Sonic Youth) y Aaron Mullan (Nova York Tall Firs) acabó rematando la jugada, esta vez a cargo de las auténticas composiciones de Neu!. La cosa fue más o menos así: arranque tibio y casi a marchas forzadas y, sin apenas darse cuenta, se encontraba uno en el centro del huracán sonoro ideado por Rother. La maquinaria sigue perfectamente engrasada.
CROCODILES
Abriendo con un temazo como ‘Neon Jesus’ y dejando para el final el coreabilísimo ‘I Wanna Kill’ resulta imposible fallar, y así Crocodiles salieron airosos de su debut por estos lares.
Capitaneados por Brandon Welchez (marido de Dee Dee de Dum Dum Girls) y sus inseparables wayfarer, los de San Diego reivindicaron la figura del frontman y los mejores tics de Primal Scream y The Jesus And Mary Chain. Además, presentaron algunas de las piezas que formarán parte de su segundo trabajo, con la adictiva ‘Sleep Forever’ a la cabeza. Su (definitivo) ascenso en los próximos meses será imparable.
TITUS ANDRONICUS
Para prescindir de The Fall uno a de estar muy convencido de lo que hace, y por fortuna Titus Andronicus no nos dejaron en evidencia a quienes apostamos por ellos.
Con tanta barba como furia incontenida, los de Nueva Jersey remitían a un Conor Oberst con sobredosis de cafeína, apuntalados por momentos tan efusivos como el protagonizado por ‘Titus Andronicus Forever’ y su infeccioso “the enemy is everywhere!” coreado por todo lo alto. De esos conciertos que dejan con ganas inmediatas de repetir.
SUPERCHUNK
Esperadísima desde hace años la visita de el fundador de Merge Records, Mac McCaughan, al frente de sus míticos Superchunk, y expectativas cumplidas con creces. Los fans de toda la vida no pudieron obtener mejor regalo, desde la inicial ‘Throwing Things’ hasta el final con ‘Hyper Enough’ y, sobre todo, esa inmensa ‘Precision Auto’ con la colaboración de Tim Harrington de Les Savy Fav. El power-pop con mayúsculas era esto.
DUM DUM GIRLS
Premio al estilazo del festival para Dum Dum Girls, quienes ofrecieron el concierto que esperábamos el año pasado de Vivian Girls: vigoroso, repleto de grandes canciones, con un sonido cautivador y, ante todo, una envidiable actitud. ‘Jail La La’ confirmó en directo su candidatura a canción del año.
BIEN
Correctas, pero difícilmente recordables dentro de un tiempo, fueron las actuaciones de New Pornographers y Spoon. Los primeros, muy potentes, hicieron añicos la imagen de pop académico en la que algunos incautos pudiesen pensar (durante ‘Together’ la electricidad y la contundencia fluyeron a raudales), mientras que los segundos, aún firmando un buen concierto, no supieron sacarle todo el jugo al escenario principal. ‘I Turned My Camera On’ fue lo mejor de su set.
Y es que si por algo se caracteriza en Escenario San Miguel es por su indudable dificultad. En cualquier otro escenario del recinto resulta más fácil brillar si no se juega con todas las armas disponibles (caso de Pixies o Pavement). Y si no que se lo digan a Bis, que además sumaron el handicap de inaugurarlo el jueves. Pese a ofrecer un set poderoso y más cercano a Blur que a The B-52s –las guitarras ganaron claramente a la electrónica- el público no reaccionó hasta que llegó ‘Eurodisco’ para finalizar. Buen comeback que lo habría sido aún más en otro slot.
Por el contrario, The Fall pudieron golear y acabaron casi pidiendo la hora. Empezaron como un torbellino, pero hacia la mitad del concierto el ritmo decayó enteros, desprovistos de esa sensación de imprevisibilidad que les suele acompañar. Mucho mejores en 2007.
En el apartado de bandas emergentes, a Harlem queremos darles una oportunidad en cuanto regresen a nuestro país. Se la merecen con creces. Su ejecución se asemejaba bastante a la del disco y su actitud sobre el escenario va que ni pintada –aunque también daba la sensación de que querían parecer más “pasados” de lo que realmente iban a las seis de la tarde-, pero el tocar tan pronto y ante un Vice a medio gas no les favoreció en exceso. De su setlist, partido en dos -Michael Coomers y Curtis O’Mara intercambiaron protagonismo a la guitarra y batería- brillaron especialmente ‘Someday Soon’ nada más empezar y hacia la mitad del concierto la enorme ‘South Of France’.
Por su parte, Smiths Westerns parecían invocar al espíritu del malogrado Jay Reatard con su punk lo-fi, y a ratos lo conseguían, mientras que Nana Grizol, repletos de ex-componentes de Neutral Milk Hotel, resultaron interesantes aunque lastrados por un escenario que se les quedó grande (Ray Ban). A la próxima, en un entorno más cercano, seguro que arrasarán.
No Age, una de nuestras bandas favoritas, no estuvieron tan entonados como en su anterior paso por nuestro país. Reconvertidos a formato trío, no supieron –o quisieron- hacer que el Pitchfork sonase bien y soltaron a las primeras de cambio balas del calibre de ‘Teen Creeps’, para centrarse en adelantar nuevas canciones que siguen manteniendo la buena forma. Eso sí, suyo fue el premio a la banda que más gorda la lió en las primeras filas.
Y en cuanto a las estrellas patrias por excelencia, Delorean protagonizaron un cierre más que digno a los conciertos del jueves en el Escenario Pitchfork con su nebulosa electrónica, aunque han estado mejor otras veces. Tal vez habrían brillado más a la hora de The Big Pink (medianoche), quienes supieron encajar la distorsión guitarrera y las programaciones con pasmosa facilidad, además de poner a prueba la resistencia de los graves.
SUFICIENTE
Desplazarse hasta el Auditori, si no es a primera hora antes de entrar al festival, resulta tremendamente incómodo, y más si uno se encuentra justo antes en el Escenario Vice (a 1,2 kilómetros de distancia según Google Maps, ahí es nada). Por eso, llegar y encontrarse a Roddy Frame en formato acústico y sin acompañamiento, frustra. Poco aforo y mucha calidez e intimismo para una actuación que, dadas las limitaciones comentadas, solo puede contentar a los devotos y a quienes no tenían la mente puesta en las solapaciones.
Otros que también estuvieron bien pero que no merecieron mayor nota por las circunstancias fueron Circulatory System. Los de Elephant 6 no fallaron, pero el público ni se implicó en absoluto ni la banda se esforzó por empatizar con la fría audiencia.
Y por expectativas muy altas del público –lógico-, Condo Fucks tampoco acabaron en las quinielas de vencedores. Todavía quedaba algún despistado por el Fòrum que no sabía que en realidad eran Yo La Tengo haciendo versiones garajeras, y si acudió a su llamada pensando en encontrarse al trío de Hoboken en todo su esplendor, se equivocó. Sonaron bajísimo y, lástima, más interesados en pasárselo bien ellos que en hacer disfrutar al público.
Y para terminar, suficiente ramplón para The Wave Pictures, quienes no sólo pretender poner a prueba el hastío de la afición a base de visitas un mes sí y otro también, sino mediante eternos solos y parrafadas innecesarias en medio del festival. Empezó la cosa muy bien con ‘Just Like A Drummer’ y ‘I Love You Like A Mad Man’ a primeras de cambio, pero enseguida perdieron fuelle. O lo que es lo mismo: han jugado demasiado con el riesgo de acabar quemándose.
SUSPENSO
Los Campesinos!, que actuaron el miércoles en el Apolo, lo clavaron a través de su twitter: “solo hay una cosa más aburrida que ver a The XX en concierto: ser parte del grupo”. Y es que el hype por excelencia de 2009 fue soporífero y quedó totalmente fuera de lugar ante un Escenario Ray Ban colapsado. No se puede confundir la sutileza con la falta de sangre, sin ser capaces de emocionar más que a quienes idolatran su debut. Mejor quedarse con la versión enlatada y disfrutarla cuando se quiera en la intimidad.
La otra gran decepción fue la de Panda Bear, quien al margen de sus Animal Collective acabó confundiendo la experimentación y el atrevimiento con una bola intragable y difusa. Sin rumbo ni dirección, no hubo por dónde coger uno de los conciertos más esperados del Escenario Vice.
También intragable y solo apto para fans y (neo)emos fue el regreso de Sunny Day Real Estate. Ante un desangeladísimo y holgado Ray Ban, los de Jeremy Enigk captaron la atención propia de las giras de reunión y poco más.
Pero si existió un concierto que merece la pena olvidar, ese fue el de Florence + The Machine. Todavía hay quien se pregunta qué narices hacía su nombre en el cartel del festival, y tras apenas un par de canciones, difícil era encontrar respuesta. Una ingrata diva fuera de lugar.
EPÍLOGO: LOS DOLOROSOS SOLAPES
Y como todos los años insistimos en resaltar, existen tantos itinerarios en el Primavera Sound como asistentes. En pocos festivales uno se encuentra con cuatro opciones de altísimo nivel tocando al mismo tiempo –de elegir se trata-, y aquí se llega a dar el caso de solapaciones como las de Best Coast vs Low vs Scout Niblett vs Thee Oh Seas.
Posiblemente sean estos últimos, Thee Oh Seas, a quien más nos doliese sacrificar, unidos a Broken Social Scene, Ganglians, Les Savy Fav, Atlas Sound, Van Dyke Parks, Grizzle Bear, Matt & Kim, Gary Numan, The Almighty Defenders, HEALTH… Menudo line-up formarían en un festival adicional. Ahora, a esperar a que algunos de estos nombres vuelvan pronto por España o a que se dejen caer en el próximo Primavera Club, mientras mantenemos el recuerdo de otra gran edición a nuestras espaldas…










[...] a la tercera visita de Vampire Weekend a nuestro país en el mismo año, el regreso de The Drums tras su triunfo en el Primavera Sound –aunque ahora sin su guitarrista original- o la actuación de The Wedding Present [...]
[...] los vieron en el pasado Primavera Sound 2010 no dejaban de repetirlo: “¿Has visto a Matt & Kim? ¡Uno de los conciertos del [...]
[...] mejor de todo, constatar que a diferencia de lo que sucedió en su debut en el Primavera Sound 2010, ya no hay espacio para titubeos y el minutaje se pasa volando, tanto como para que tras un final [...]