Conciertos

Primavera Sound 2009: crónica del festival

La edición 2009 de Primavera Sound ha constituido un hito para su organización. No sólamente por haber batido sus marcas de asistencia (32.000 personas el sábado y cerca de 80.000 sumando todas las jornadas) o por contar al fin con el anhelado Neil Young; lo verdaderamente importante es que, este año, no fueron los grupos los que le dieron prestigio al festival, sino que es el propio Primavera Sound quien otorga renombre a quienes conforman su cartel.

Desde nombres clave en la historia de la música (Neil Young, Sonic Youth, Yo La Tengo, My Bloody Valentine…) hasta los valores emergentes más recientes (The Pains Of Being Pure At Heart, Ezra Furman & The HarpoonsKitty, Daisy & Lewis…), todos ellos saben que el último fin de semana de mayo, Barcelona se convierte en la capital mundial de la música alternativa. Apuntalado por estandartes tan importantes e influyentes como ATP y Pitchfork, Primavera Sound ha conseguido consagrarse como el festival europeo de referencia dentro de su campo.

Todo un escaparate con más de 170 bandas en la que los propios artistas ejercen de espectadores y otros, aún no estando en el cartel (como Thom Yorke, The Go! Team o Los Campesinos!), no dudan en pasarse por el Parc del Fòrum a disfrutar del festival.

Con el único punto negro de una venta de tickets de bebida colapsada el jueves -al día siguiente se solventó el problema- y unas barras que se quedaron sin existencias durante la noche del sábado, en el apartado de mejoras destacó el nuevo emplazamiento del escenario Vice -sí, está lejos, pero al menos no hay que subir y bajar tantas escaleras y complementa a la perfección al cercano escenario ATP-, así como una mejora general en el sonido, sobre todo en el siempre difícil escenario Pitchfork.

Y dicho esto, pasamos a contaros lo que ha sido nuestro Primavera Sound, con nuestro tradicional esquema de sobresalientes, notables, bienes, suficientes y suspensos. Como siempre, hay para todos los gustos.



SOBRESALIENTE

JOE CREPÚSCULO Y LOS DESTRUCTORES

La actuación de Joe Crepúsculo, acompañado para la ocasión por Los Destructores –en exclusiva para el Primavera Sound-, solo puede catalogarse con un 10 rotundo. No sólo firmó el concierto más divertido de todo el festival, sino que sus maravillosas canciones se vieron trasladadas al directo con fuerza, dándole una vuelta de tuerca a como las suele interpretar y, sobre todo, secundadas por cientos de fieles. Todos los que en ese momento estábamos en el lejano escenario Vice habíamos sacrificado a los mismísimos Yo La Tengo, con lo que difícilmente el teclista de Tarántula podría encontrarse ante una audiencia más entregada y propensa.

Junto a enormes reinterpretaciones de ‘Baraja de Cuchillos’, ‘La Amistad’, ‘Gabriela’, ‘El Día de las Medusas’, ‘Los Faunos’ o ‘La Canción de tu Vida’ –por citar sólo las que mejoraron su ya de por sí pletórico formato tradicional-, Joe Crepúsculo disparaba hilarantes jingles sonoros entre canción y canción. Los lemas: “Primavera Soooound”, “Barcelona”, “Sonic Youuuuuth”, “DJ Coco”, “DJ Cocooooo” o “Disco nacional 2008 Rockdelux”… Cualquier crónica se queda pequeña ante el surrealismo y talento a raudales exhibido. Cuarenta minutos convertidos en una celebración constante, desde la propia presentación (“Hola, somos Yo La Tengo”) hasta un tema creado para la ocasión -‘Los Destructores’, en clave heavy-. Imposible arrepentirse de la elección tomada.


NEIL YOUNG

Y más de dos décadas después, Neil Young volvió a Barcelona. Lo hizo paralizando todo el festival (durante la primera hora de concierto fue lo único programado en el Fòrum) y colmando uno de los grandes objetivos de la organización. Por si fuera poco, esta vez nos encontramos a un Young pletórico, con un repertorio acertadísimo y que casi parecía la otra cara de la moneda de lo ofrecido el año pasado en Rock In Río Madrid. Si allí sólo convenció a los fans y acabó aburriendo a los no iniciados, aquí pisó directamente el acelerador: ‘Hey Hey My My’, ‘Cinnamon Girl’, ‘Rockin’ In The Free World’, ‘Cortez The Killer’, ‘Heart Of Gold’… y apenas un único tema de su nuevo trabajo, ‘Get Behind The Wheel’.

Lástima, eso sí, que acabase acortando su actuación a “sólo” 105 minutos –en lugar de los 120 a los que podría haber llegado-, pero esta vez cumplió con creces, emocionando a sus seguidores y mostrando él mismo la emoción de quien se sabía deudor con Barcelona.


KITTY, DAISY & LEWIS

Los que llevamos enganchados desde el año pasado al maravilloso debut de Kitty, Daisy & Lewis teníamos marcada en rojo su actuación en el Primavera Sound. La esperábamos con las expectativas en todo lo alto y, para nuestro regocijo, nada falló. Ante un soleado Vice, y con una banda añeja desplegando música de otra época -como si se tratase de un club norteamericano de los años 50-, pocos fueron los que se resistieron a bailar. Tanto los tres hermanos (todos ellos multi-instrumentistas) como sus padres (a la guitarra y al contrabajo) saben lo que se hacen.

‘Going Up The Country’ acabó siendo una de las canciones del festival, aunque a los hermanos les faltase algo más de empatía con el público –posiblemente más por timidez y respeto que por otra cosa-. Que vuelvan cuanto antes.


THE MAE SHI

Sorpresón mayúsculo en el escenario Pitchfork poco antes de que Jarvis Cocker subiese al escenario principal. Todo aquel que salía de The Mae Shi repetía el mismo comentario: “¿has visto la que han montado?”. Una actuación apabullante, a la altura de unos Animal Collective guitarreros, en las que el público acabó jaleando y vitoreando al trío en agradecimiento por el nivel de entrega. Toda una fiesta a la altura de su no menos festivo ‘HLLLYH’ (2008), con ‘Run To Your Grave’ como punto álgido.


ART BRUT

Vale, ya sabemos que el directo de Art Brut es un éxito garantizado, y a pocos pillará desprevenidos este sobresaliente -y menos desde estas páginas, como uno de nuestros grupos fetiche que es-. Esta vez, la duda estaba en saber cómo se desenvolverían en el escenario más grande de todo el festival y a una hora central, pasadas las nueve de la noche.

Pues bien: Eddie Argos, pese a la lesión de espalda que acarreaba desde hace dos semanas, estuvo a la altura de su ya notable leyenda de gran frontman, especialmente durante el discurso sobre el susodicho dolor en medio de ‘Modern Art’ –con cambio de letra incluido a propósito: “modern art makes me wants to say ouch!!”-. En el repertorio, sólo se echó de menos ‘The Replacements’. Cayó todo lo mejor, que no es poco, de sus tres trabajos hasta la fecha, destacando las grandes bazas que contiene su reciente ‘Art Brut vs Satan’ (2009) -brutal el inicio con ‘Alcoholics Unanimous’- y los sempiternos clásicos de ‘Bang Bang Rock ‘n’ Roll’ (2005), todo bien combinado y sin altibajo alguno. Una consagración definitiva.


YO LA TENGO

Lo de Ira Kaplan y compañía no es normal. Y es que cuando una de las maquinarias del indie rock más importante de los últimos 20 años se pone en marcha, no hay quien les detenga. Si hubiese que encontrarle algún “pero” a su electrizante actuación, sería completamente ajeno a ellos -como coincidir en horario con otro de los grandes conciertos del festival, el de Joe Crepúsculo-. Reunir en un único setlist, interpretado con coraje y maestría, temas del calibre de ‘You Can Have It All’, ‘Stockholm Syndrome’, ‘Autumn Sweater’, ‘Tom Courtenay’ o ‘From A Motel 6′ y coronarlo con ‘Blue Line Swinger’ y ‘Sugarcube‘ no tiene precio. Damos fé de que apostaron por los hits más memorables de su repertorio, aderezados con algún tema de su próximo y todavía inédito trabajo como ‘Periodically Double Or Triple’. Absolutamente redondo.

EZRA FURMAN & THE HARPOONS

Fueron una de las últimas confirmaciones del cartel, y a la postre sólo cabe felicitarse por el descubrimiento. Viajaron desde su EE.UU natal a Europa sólo para este show, y el sacrificio fue correspondido. Pese a coincidir en hora con Deerhunter, convencieron a quienes se dejaron caer por el Vice y triunfaron con rotundidad gracias a remarcables canciones como ‘Take Off Your Sunglases’, ‘The Worm In The Apple’, ‘We Should Fight’ o ‘I Wanna Be Ignored’. Sencillos y directos, dieron uno de esos conciertos que se seguirán recordando en sucesivas ediciones del festival. Y todo ello, con la magia de la primera vez.


BLACK LIPS

Las tres de la mañana del último día del festival en el escenario más molón de todos. Sólo los Black Lips podrían ser capaces de cerrarlo de la forma en que lo hicieron: yendo tan borrachos como la inmensa mayoría del público a esas alturas. Sucios, acelerados, desbocados –tanto que el guitarra acabó haciendo crowd surfing con los pantalones bajados miembro en mano- y disparando hitazos del calibre de ‘Drugs’, ‘Oh Katrina’ y… ¿realmente importa recordar el resto del setlist? Cuando se sabe captar el momento y se tienen tantos buenos temas como los de Atlanta, cualquier explicación sobra. Enorme colofón.



NOTABLE

SPIRITUALIZED

Jason Pierce, esta vez en su vertiente eléctrica, y pese a no estar todo lo comunicativo/receptivo que muchos habríamos deseado, dio uno de esos conciertos que uno recuerda cuando el festival llega a su fin. A un lado, él y sus coristas vestidos de blanco; al otro, el resto de la banda totalmente de negro. Como una lucha entre el bien y el mal, en la que sus notas lisérgicas iban dispersándose poco a poco desde el escenario Rockdelux mientras se ponía el sol.

Con ‘Soul On Fire’ daban ganas abrazar a la primer persona que pasase por allí, mientras que el órdago final, con una traca extraída del ya legendario ‘Ladies And Gentlemen We’re Floating In The Space’ (1997), nos recordó por qué, vengan las veces que vengan, uno nunca se cansa de Spiritualized. Y si además cae  el ‘Walking With Jesus’ de Spacemen 3, menos aún.


SONIC YOUTH

Sí, vale, todos esperábamos más canciones antiguas en el repertorio de Sonic Youth, y más cuando estamos acostumbrados (¿resignados?) a no verlos en salas españolas desde tiempos remotos. Pero con un discazo como ‘The Eternal’ (2009) recién parido, es lógico que sus padres no tengan ojos para nada más –hasta siete de sus temas sonaron-. Tras el rescate inicial de ‘Brother James’, enseguida llegó el turno del single, la formidable ‘Sacred Trickster’, con la que uno ya sólo podía dejarse llevar y disfrutar de una banda de tal calibre sobre el escenario.

El resto, como quejarse de que recuperasen varios temas de ‘Daydream Nation’ (1987) -interpretado íntegramente en el mismo lugar dos años atrás- y no de otras épocas, o acusarles de repetir la misma fórmula, está de más. Al menos en los bises, los busca-hits se pudieron topar con ‘Bull In The Heather’, que no es poco.


WOODEN SHJIPS

Faltó tal vez algo de volumen y sobró un poco de humo, pero la psicodelia y distorsión de Wooden Shjips se convirtió en uno de los platos más destacados de la jornada inaugural. De no haber intercambiado horario con Lightning Bolt y presentarse finalmente bajo la puesta de sol, como estaba previsto en un principio, el golpe habría sido más certero si cabe –máxime al poder encadenarlos con Spectrum-.

Con la una de la madrugada cercana, abrieron fuego con ‘I Hear The Vibrations’ -incluido en su nuevo 7” ‘Contact’ (2009)-, y ‘We Ask You To Ride’, dando paso a 60 minutos de pura gloria para los amantes del género. 2009 es, al fin, su año.


THE VASELINES

La de The Vaselines era la reunión del festival, pero tuvieron que lidiar con un horario poco propenso a acaparar la atención del público: cuando la gente acaba de llegar hace poco al recinto, está más pendiente de comprar tickets o saluda a conocidos a cada paso que da. Su actuación puede que no fuese memorable, pero sí supieron mostrarse entonados tras tantos años alejados de los escenarios. Y escuchar tal retahíla de hits como la que atesoran los de Glasgow de un tirón (desde ‘Son Of A Gun’, ‘Jesus Wants Me For A Sunbean’ o ‘Molly’s Lips’ hasta  la celebrada e interminable -a partes iguales- ‘You Think You’re A Man’), es todo un lujo. Difícil salir descontento.


THE PAINS OF BEING PURE AT HEART

Si el año pasado el hype del momento (Vampire Weekend) supo salir reforzado de su  paso por el Primavera Sound y disipó las dudas de los escépticos, este año ese papel lo cumplieron The Pains Of Being Pure At Heart. Les bastó con ‘Young Adult Friction’ para hacer enloquecer a la parroquia que poblabla el escenario Pitchfork. Por no querer perderse ellos mismos a My Bloody Valentine en el Auditori -con quienes coincidían en slot-, apenas tocaron una escuetísima media hora, suficiente para satisfacer a quienes siguen rendidos ante su recomendable debut. Motivos para creer existen.


SPECTRUM

Sonic Boom fue el encargado de abrir el escenario Estrella Damn en la primera jornada del festival, un día antes de que la otra facción de Spacemen 3 (Spiritualized) pisase el Parc del Fòrum.  Y pese a las dudas que podría haber sobre los efectos que el sol tendría sobre su show, la actuación cuajó. Qué mejor que empezar una de las ediciones más ruidosas del Primavera Sound con mantras de guitarras distorsionadas mientras se disfruta de la primera cerveza del festival. Aspectos extramusicales al margen, los más de quince minutos de repetición con los que cerró el concierto fueron de órdago. Los que se quedasen con ganas de más, que corran a por el último EP de la banda, ‘War Sucks’ (2009).


GIRLS

Girls llegaban al Primavera Sound con la etiqueta de promesa del año, y con ella salieron al término de su actuación. Al igual que Fanfarlo en la edición anterior, un goteo de esperanzadores singles y los ecos de un directo más que defendible les avalaban, y tras lo visto, sólo cabe esperar a que llegue septiembre para tener entre nuestras manos su álbum de debut (‘Album’, 2009). En la primera parte se apoyaron en su vertiente más reposada y melódica –destacando especialmente ‘Lust For Life’, nada que ver con el tema de Iggy Pop-, mientras que en la recta final pisaron el acelerador y nos deleitaron con bombazos como ‘Morning Light’.


PLANTS & ANIMALS

A Plants & Animals pudimos verles el domingo en el Parc Joan Miró -el día anterior, en el Parc del Fórum, las solapaciones no eran muy propicias-, y estuvieron a la altura del espectacular marco en el que actuaron. Con un toque de emoción que les emparenta con Arcade Fire (‘Bye Bye Bye’), pero mucho más sencillos  y menos imponentes que los canadienses, supieron sacar partido a sus juegos de guitarras y a un repertorio bien planteado, con coda apoteósica. Gran acierto el hacerles tocar dos veces.


PHOENIX

Al contrario que Bloc Party -ambos fueron dos de las bandas más discutidas del cartel-, los franceses Phoenix supieron dignificar la corriente más masiva del indie. Sacaron el máximo partido del escenario Rockdelux, tanto en iluminación como en sonido, aportándole mayor brío si cabe a bazas recientes como ‘Lisztomania‘ o ‘1901‘. Hubo incluso tiempo para la densidad atmosférica y el crescendo instrumental con el intermedio de ‘Love Like A Sunset Part I‘, dejando bien claro que son algo más que su hit ‘If I Ever Feel Better’. Bienvenido sea su estado de forma actual.



BIEN

MY BLOODY VALENTINE

División de opiniones sobre el primero de los dos shows de My Bloody Valentine en el Primavera Sound, el del jueves al aire libre en el Estrella Damn. Hay para quien los de Kevin Shields volvieron a protagonizar toda una experiencia sónica -sí, el final con los gloriosamente eternos minutos de distorsión de ‘You Made Me Realize’ es algo único- y para quienes volumen alto no tiene por qué equivaler a sonido plano o ininteligible.

No obstante, disfrutar de los clásicos contemporáneos de ‘Loveless’ (1991) y de las lisérgicas proyecciones de la banda ya resulta suficiente atractivo por sí mismo, aunque la actuación no superase a las dos del año pasado en el FIB Heineken y Saturday Night Fever. En cuanto a los ríos de tinta escritos sobre el elevadísimo volumen, no cabe exageración alguna: intentar hablar con la persona de al lado es como escupir al viento.


MENEO

El fin de fiesta de la primera jornada se dividía entre Meneo (Escenario Vice) y Squarepusher (Rockdelux). Los que optamos por algo más lúdico e intrascendente como los de los barceloneses Meneo, y una vez superada la más de media hora de retraso que acumuló, nos enfrentamos a unas proyecciones delirantes y acertadísimas que complementaban  a la perfección su amor por los 8 bits. Game Boy tuneada en mano, y con el consabido despelote integral escénico para finalizar, la pareja cumplió.


VIVIAN GIRLS

Lo tienen. El trío femenino del momento ofreció un buen concierto, urgente, acelerado y repleto de guiños a los referentes que a todos nos pueden venir a la cabeza –que cada uno aporte su propia lista de riot grrrls-. ‘All The Time’ supera con creces en directo a su toma en estudio, mientras que las canciones de su inminente segundo trabajo no desentonan con lo ya conocido. Además, el público les acompañó, en uno de los conciertos más esperados del escenario Pitchfork.


EBONY BONES

Muchos son los que le han puesto a Ebony Bones la etiqueta de “la nueva M.I.A.”, pero en realidad su propuesta tiene más que ver con la diversión sin pretextos y el baile carnavalesco –premio a los atuendos imposibles tanto para ella como para sus acompañantes- que con la búsqueda de nuevas estructuras sonoras. Para altas horas de la madrugada funciona a la perfección, aunque por momentos –como cuando logró que el público siguiese su coreografía de lado a lado bajo el escenario- se convirtiese en Ebony “follow the leader” Bones. O algo parecido.


ARIEL PINK

Bajo un sol de justicia bien temprano en el escenario ATP (cinco de la tarde), uno de los últimos héroes del do-it-yourself se presentó vestido de mujer y con más maquillaje en la cara que Dolly Parton. Las canciones son su fuerte, pero esa manía que tanto impera últimamente de transformar el sonido en feísmo puro le alejan de público potencial. Continuamente jugueteando con efectos vocales, y acabando el concierto con la colaboración de Vivian Girls sobre el escenario, sobrepasó con holgura el aprobado.


EXTRAPERLO

‘Palmeras del Amor’ es el mejor tema nacional de lo que llevamos de año, y en consecuencia no era de extrañar que el escenario Pitchfork reuniese a primera hora a un considerable número de espectadores. Ofrecieron lo que muchos esperábamos encontrar: altas dosis de tropicalismo y surrealismo a partes iguales, pero lo extremadamente elevado del volumen les impidió llegar a más. No obstante, buen concierto.


CRYSTAL STILTS

La tan manida frase de “son carne de sala pequeña” se les puede aplicar a la perfección a Crystal Stilts. En festival su actuación pasa un poco de puntillas, cuando entre cuatro paredes habría sido un éxito incontestable. Algunas canciones de lo que será su próximo LP y demasiadas pausas entre canción y canción les hicieron perder puntos. Y premio al comentario, no sabemos si irónico o no, alabando lo bonito que era tocar frente al mar: “¿es eso el Pacífico”?


LOS PUNSETES

Los autores del mejor disco nacional 2008 para PopMuzik no reunieron a tanta gente en el Vice como hiciese Joe Crepúsculo el dia anterior (Vivian Girls y Bat For Lashes tuvieron la culpa), pero los que hicimos el viaje quedamos satisfechos con su forma de llevar sus canciones al directo. Más enérgicos y ruidosos que en disco y con la hipnotizante y más absoluta quietud escénica de su vocalista –permanece siempre estática sin moverse un ápice frente al micro-, destacaron como era de esperar con ‘Dos Policías’ y ‘Maricas’. Y las nuevas canciones consolidan sobradamente su futuro (atención sobre todo a la comienza con un contundente “¡que le den por culo a tus amigos!”, claro candidato a hit generacional).


HERMAN DUNE

Su última gira por España, allá por febrero, dejó Barcelona al margen, a la espera de su regreso dos años después al Primavera Sound. Si en aquella ocasión el Estrella Damn se les quedó grande –uno de los primeros conciertos del jueves y problemas en los accesos tuvieron la culpa-, esta vez se resarcieron con creces, ante un Rockdelux a rebosar y tocando inmediatamente antes que el esperado Neil Young unos pocos metros más allá. Los franceses estuvieron en su línea: encantadores, repartiendo temazos a diestro y siniestro y recordándonos, como diría áquel, que la vida puede ser maravillosa. Y los temas de Next Year In Zion’ (2008), ya totalmente rodados, saben acaparar con justicia el protagonismo que merecen.


TH’ FAITH HEALERS

Grupo noventero de culto como uno de los platos fuertes del ATP. Para sus fans, fue todo un regalo poder verlos –aunque se les hiciese corto y faltasen mucho de sus temas más celebrados, sobre todo del imprescindible ‘Imaginary Friend’ (1994)-, mientras que los neófitos veían como es posible sonar como The Breeders y hacerlo bien sobre el escenario, a diferencia de las hermanas Deal. El momentazo de ‘Heart Fog’, de lo mejor de todo el festival. Carne de gallina.



SUFICIENTE

JARVIS COCKER

Jarvis Cocker volvía, dos años después, al mismo recinto –en aquella ocasión dentro del Summercase-, pero esta vez no en una carpa, sino en el mayor de los escenarios. Y al contrario de lo que podría sugerir la ampliación de su repertorio en solitario, con su reciente segundo LP ‘Further Complications’ (2009) bajo el brazo, su setlist empeoró.

El inicio fue abrumador, con la siempre espectacular salida al escenario de todo un icono pop como el líder de Pulp, y las buenas vibraciones se mantuvieron casi hasta la mitad del concierto. Todo lo animado y fuerte al comienzo: ‘Pilchord’ (¿existe un mejor tema para arrancar motores en un festival?,) ‘Angela’, ‘Further Complications’, ‘Fat Childen’…

En ese momento, lo que iba camino de ser más que destacable, se deshinchó por culpa de una acumulación excesiva de medios tiempos, encabezada por las soporíferas ‘Slush’ y ‘Big Julie’. Cuando quiso remontar más tarde, a base de ‘Homewrecker’ y ‘Fuckingsong’, ya no hubo forma. Quien sólo viese los primeros veinte minutos y a continuación optase por Fucked Up, afortunado fue por dar con el planning festivo perfecto. Quienes nos quedamos hasta que Jarvis abandonó el escenario, salimos ya tocados de sueño para lo que quedaba de noche de viernes.


THE HORRORS

‘Primary Colors’ (2009) no sólo es una de las mayores sorpresas del año y toda una reconversión de un grupo por el que pocos dábamos un duro, sino un motivo más que suficiente para dejar atrás prejuicios pasados y acercarse a ver a The Horrors. Ante este panorama, la línea que separa el triunfo de la decepción venía ya difuminada. No fue un mal concierto –aunque por momentos el sonido de la banda fuese embarullado y desastroso-, pero desde luego no estuvieron a la altura de lo entregado este año en estudio.


JEREMY JAY

Jeremy Jay fue protagonista involuntario de la anécdota del festival, cuando tras apenas tres canciones un corte de electricidad le forzó a interrumpir durante un buen rato su actuación. Intentó retomarla donde la había dejado al poco de la primera parada, pero fue imposible. Cuando al segundo intento al fin regresó la corriente, el público ya se había enfriado y su concierto acabó haciéndose demasiado largo. Eso sí, el formato trío le sienta fenomenal, con unos teclados que subrayaban lo más acertado de su discurso y, ante todo, con una ‘In This Lonely Town’ que es por derecho propio una de las canciones del año.


ANDREW BIRD

Precedido por las alabanzas de quienes pudieron verle la semana anterior en Madrid o Valladolid, y actuando en solitario tras ciertas desavenencias con su banda de acompañamiento, Andrew Bird parecía desubicado ya desde el papel: una propuesta como la suya, sin acompañamiento, a las once de la noche y en escenario abierto, se enfrentaba a un serio handicap en pleno festival. Desafortunadamente, su show no logró arrancar –pese a sus irresistibles silbidos, violín y loops- y acabó aburriendo a la mayor parte del personal. Pese a tales temores, pocos eran los que pensaban que Bird llegaría a defraudar.


BAT FOR LASHES

Algún despistado pudo pensar que Aragorn venía a conquistar la Tierra Media al son de Björk, pero no: lo que sonaba en el Estrella Damn era Bat For Lashes. Un pastiche a medio camino entre la islandesa de Sugar Cubes y Kate Bush, que si bien sobre el escenario puede llegar a ser digno para sus fans –con el añadido de la ex-Ash Charlotte Hatherley a la guitarra-, es fácil que al mero curioso se le atragante desde el primer acorde.



SUSPENSO

WAVVES

El capítulo de decepciones vino encabezado, como ya todos sabrán a estas alturas, por Wavves. Convertido ya en juguete roto por obra y gracia de Pitchfork –encumbramiento prematuro y escarnio público posterior, a tenor de su actuación en el Primavera Sound- salío a escena con una actitud indigna de un músico profesional y que, más tarde, justificaría en su propio blog por una desafortunada combinación de éxtasis, valium y xanax. Afinaba; paraba; amagaba; volvía a parar… para que, en el momento de tocar, apenas todo fuese un balbuceo en el que difícilmente se encadenaban tres acordes. Aquello acabó con pelea con su batería y suspendiendo toda su gira europea.


DAN DEACON ENSEMBLE

Otro en quien se había depositado muchas esperanzas y acabó defraudando con todas las de la ley fue Dan Deacon y su Ensemble. Pongámonos en situación: tras el concierto de más a menos de Jarvis Cocker y haber sacrificado a Fucked Up, uno llega al escenario Pitchfork esperando encontrarse la fiesta padre. Pues bien: tropencientos músicos sobre el escenario, que buscaban más el efectismo que la verdadera necesidad de estar allí –uno tocando una baqueta, otro la otra…-, acompañaban a alguien más apropiado para amenizar las jornadas de verano en un hotel de Benidorm que para dedicarse a liarla parda de verdad. Quería ser James Murphy y se quedó en alguien que pedía insistentemente al público “que hiciese el círculo” y otras tantas chorradas más que en sala pueden colar, pero en un festival y sin pantallas en el escenario, de ninguna manera. Tras unos interminables minutos de instrucciones y pocos de tocar realmente, la huída se hizo irrenunciable.


JAY REATARD

Para sacrificar un concierto de My Bloody Valentine uno ha de estar muy seguro de lo que se hace. Y así lo hicimos el nutrido grupo que nos decantamos por Jay Reatard, autor de una envidiable colección de canciones y auténtico torbellino punk, como demostró ya en el Primavera Sound 2007. Por eso, el golpe fue más duro: con Jay Reatard y sus músicos más pendientes de airear su melena a un volumen estúpidamente bajo, sin punch y totalmente domado y descafeinado. Al menos que venga pronto de gira y nos resarza de la mala noche que tuvo –sabemos que puede hacerlo muchísimo mejor-.


BLOC PARTY

Si había algún grupo en esta edición cuyo presencia en el cartel fuese discutida, esos eran Bloc Party. Y tras presenciar el cierre de escenario que protagonizaron en el Estrella Damn, uno entiende aún menos la apuesta del festival por los de Kele Okereke:  arroz pasado, tics manidos, temas que han envejecido fatal y uno de los casos más sonados de auge y caída de toda la década. De alumnos aventajados a verse superados por la mayor parte de sus coetáneos.


THE BUG

De acuerdo, el dubstep es así –graves que rebotan en las fosas nasales y el maestro de ceremonias disparando sonidos desde su mesa-, pero ni este tipo era Kode 9 ni se puede hacer pasar una mera sesión por una actuación. El inicio con ‘Angry’ prometía, pero tras varias canciones en las que nadie salía a rapear y sólo se veía a alguien tras una mesa de mezclas, mejor aprovechar el tiempo de otra forma.


SUNN O)))

Con Sunn O))), tótems del drone, se pueden llegar a admitir diferencias de criterio, pero al margen de la simple curiosidad, el profano en la materia no encontrará en ellos aliciente alguno. Celebrando la no-música y lo estrafalario: monjes tapados por el humo mientras se escupe un acorde repetitivo, sin ritmo y con la única intención de provocar malestar. Lo consiguen, no cabe duda.


JOHN MAUS

Y una vez llegados al final del apartado de decepciones y suspensos, vayamos directamente al de timos. El más gordo que ha pisado jamás el Primavera Sound lo hizo en la fiesta de despedida más descafeinada que se recuerda: John Maus en el Apolo. El buen hombre sale a escena –totalmente desierta, con sólo un micro sobre el escenario-, se agacha para pulsar el play y se dedica a cantar por encima del CD mientras nos obsequia con un volumen infernal. Y todavía hay quien lo defiende. Pues nada, que a partir de ahora todos los directos a los que asistan sean así…



COSAS QUE PERDIMOS EN EL FUEGO

Con 170 bandas y sin poseer el don de la ubicuidad, siempre faltan conciertos por cubrir. Estas son, parafraseando a Low, nuestras particulares “cosas que perdimos en el fuego”.

En esta edición, nos quedamos con ganas de ver a Women, Ponytail, Lightning Bolt, The Jesus Lizard, Dead Meadow, Marnie Stern, The Bats (jueves); Joe Henry, Crystal Antlers, Throwing Muses, Fucked Up, Saint Ettiene, The Drones, Shellac, Jason Lyttle (viernes); The New Year, Alela Diane, Deerhunter, Liars, Gang Gang Dance, Oneida y The Soft Pack (sábado).

Da para hacerse un señor line-up con el que más de uno se montaría otro festival en sí. Mientras tanto, solo queda esperar a que llegue el Primavera Club. Ya queda menos…

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