Primavera Sound 2008
La edición 2008 de Primavera Sound será recordada por muchos como una de las de mayor nivel de cuantas se han celebrado hasta ahora. No sólo el cartel era impresionante sobre el papel, sino también -lo que verdaderamente importa- sobre el terreno a posteriori.Grandes conciertos del nivel esperado como los de Portishead, Enrique Morente y Lagartija Nick haciendo el ‘Omega’ o Les Savy Fav; apabullantes revelaciones/confirmaciones como las de Health, The Wave Pictures o Menomena; y clásicos dejando su ya imborrable huella en el Fòrum como Mary Weiss de las Shangri-Las o -una vez más- Dinosaur Jr. Todo ello frente a apenas un trío de decepciones: las de Cat Power (esta vez tocaba la de arena), MGMT (hype hundido sobre su propio peso) o The Rumble Strips (deslucidos tal vez por la tardía hora -03.30h- o más bien por un sonido y actitud flojos).
En lo relativo a cuestiones logísticas, mejoras sustanciales sobre la edición anterior, con un gran nuevo escenario como el Vice (o algo así como escenario WiiFit, por sus 96 escalones en forma de durísima pirámide azteca, que aún así merecieron la pena sufrir), mejor sonido en general (excepto en el CD Drome, escenario difícil de sonorizar donde los haya) y comodidad, mucha comodidad, con unos números de asistencia similares a los de 2007 (unas 20.000 personas por jornada, con ya la mitad procedente delextranjero). Las únicas sombras -y menores, dado el balance general-, fueron los retrasos del Auditori por tener que desalojar siempre después de cada concierto y algunos precios de la zona de comida, en donde se agradece la variedad (poco habitual en festivales), pero no a costa de descuadrar el presupuesto.
Todo un inmenso festival con cerca de 150 bandas (ojo al dato: más que FIB y Summercase juntos) y muchas propuestas simultáneas con las que quedarse, con todo lo bueno y malo que ello implica, pero mejor eso que sólo poder escoger entre dos posibilidades. Por ello, en la presente crónica tuvimos que sacrificar conciertos como los de Shellac -los que estuvieron hablan maravillas-, Stephen Malkmus, Okkervil River, Tindersticks, Boris, Fuck Buttons, Silver Jews, No Age y tantos otros. Casi como para programar otro festival.
A continuación, la crónica del que nosotros vimos ordenado por calificación, en lugar de recurrir a la tradicionalmente aburrida cronología por días:
SOBRESALIENTE
PORTISHEAD
Tras quince minutos de calculada demora, salió Beth Gibbons al escenario y el tiempo se congeló. Sólo con su presencia fue capaz de llenarlo todo, agarrada al micrófono con desesperación y bien llevada timidez mientras su ya icónica imagen se proyectaba sobre una gran pantalla en el centro del escenario. Portishead supieron responder a la doble invitación por parte del Primavera Sound de tocar en Rockdelux (jueves) y Auditori (viernes) de la mejor manera posible: demostrando por qué fueron cabezas indiscutibles de cartel y brillando a un nivel por encima del resto -precisamente lo que se le exige a nombres de su envergadura, y no sólo ser capaces de atraer al público-. Su magnífico ‘Third’ se desenvolvió aún mejor si cabe en directo, mientras que los clásicos supieron sonar como si no hubiesen estado una década sin ser interpretados en vivo.
Mágico el arranque con la sobrecogedora ‘Silence’ y la no menos intrigante ‘Hunter’, para más tarde ir dejando caer absolutas joyas de su catálogo como ‘Glory Box’, ‘Cowboys’, ‘Over’ o las más recientes ‘The Rip’ y ‘Machine Gun’. Al margen de las frases hechas, lo suyo fue un regreso por todo lo alto y una reivindicación de la capacidad de sorprender aún siendo grandes figuras. El final con ‘Roads’ y ‘We Carry On’ actuó como perfecta coronación para una noche inolvidable (en el Auditori, con invasión de escenario final), en los que fueron, además, sus últimos conciertos de este año. Triunfo por goleada y más cancha para su creciente leyenda.
ENRIQUE MORENTE Y LAGARTIJA NICK: OMEGA
Lo del ‘Omega’ (1996) definitivamente no es de este mundo. Imposible describir lo que se siente ante algo tan especial como lo que Enrique Morente y Lagartija Nick ofrecieron sobre el Escenario Rockdelux, haciendo añico cualquier tipo de frontera musical. No, no hace falta ni tan siquiera sentirse atraído por el flamenco cuando dos fuerzas chocan de esa forma. Es comenzar los primeros acordes de ‘Omega’ y encogérsele a uno el alma, máxime tras la desgarradora salida a escena de Morente y sus palmeros cantando a capella en torno al micrófono. Entonces, entra la batería y todo cambia de dimensión. Bastaba con cruzarse con cualquiera que hubiese visto la actuación al poco de acabar, que por la expresión de su cara se sabía de dónde venía. Sin miedo a pasarse de largo, fue uno de los conciertos más memorables de toda la Historia del Primavera Sound, algo único e irrepetible que no sucumbió ni a los envites sonoros del escenario ATP que se colaban en los momentos más íntimos del recital.
Es escuchar la espectacular ‘Manhattan’ o el ‘Aleluya’ de Leonard Cohen bajo esta particular relectura y pensar que Rufus Wainwright, quien minutos antes había interpretado ‘Hallelujah’ a escasos metros de distancia, debería renunciar a volverla a tocar al igual que hiciera su autor original tras escuchar la versión de Jeff Buckley -y eso que ninguna de ellas decepciona, pero esto son palabras mayores-. Que nadie en su sano juicio falte a la última cita con ‘Omega’ el 20 de julio en el FIB. No hay comparación posible.
HEALTH
Uno de los conciertos del festival, compartiendo podio con Portishead y Morente Omega. Como unos Animal Collective post-nucleares capaces de dejar a Liars en anécdota inofensiva, lo de los californianos Heath es puro terrorismo sonoro, mediante una puesta en escena de impacto y una descarga de intensidad de altísimo voltaje. Tocan arrastrándose por el suelo, dando gritos, pegando botes, saltando, lanzando las baquetas al aire y creando, a partir de incendiarios golpes de batería, toda una estructura rítmica que, aunque a los que no les conociesen de antes pudiese parecerles ruido sin sentido, en realidad clavaba milimétricamente cada patrón contenido en su debut ‘Health’ (2007) -pero lejos de caer en el simple mimetismo, al mismo tiempo-. La diferencia estaba aquí: a quien no pudiese soportar el citado álbum, su directo le acabó de convencer, y a quienes ya lo adorábamos, nos lanzó en volandas mucho más allá. Toda una animalada.
LES SAVY FAV
El grupo por el que mataría cualquier festival, y es que Les Savy Fav no sólo dan espectáculo, sino que además suenan de puta madre. Tim Harrington entra en esa reducida categoría de frontmen carismáticos e imprevisibles de los que es imposible apartar la vista, siempre a la espera de “qué será lo siguiente”. En la madrugada del sábado al domingo, salió a escena vestido de hombre-planta (a base de las ramas y hojas que pueblan los alrededores del Escenario ATP), se plantó más tarde ante el público embutido en un imposible y ceñidísimo bañador de mujer de inspiración gaudiniana, volvió a transformarse para vestirse con kimono e hizo más kilómetros a base de bajadas y subidas al escenario (o a la grada, o incluso a medio camino entre el ATP y el Rockdelux) mientras su banda disparaba trallazos como ‘What Would Wolves Do?’, ‘Patty Lee’, ‘We´ll Make A Lover Of You’ o ‘The Sweat Descends’. Casi nada. Siete años después de su última visita a nuestro país (Tarragona 2001), volvieron por la puerta grande y avasallando. Verdaderamente brutales.
THE WAVE PICTURES
Si el año pasado Of Montreal pusieron el broche de oro al festival, este año The Wave Pictures no se quedaron a la zaga. Absolutamente geniales los de Blackpool, quienes pese a su sorprendente juventud demostraron tablas de sobra como para cautivar a todo el Apolo a base de grandes (grandísimas) canciones como ‘Instant Coffee Baby’, ‘Leave The Scene Behind’, ‘Long Island’, ‘Friday Night In Loughborough’ o ‘Strange Fruit For David’, esta última con el recuerdo impagable de parar la canción para corear con toda la sala aquello de “A sculpture is a sculpture, marmalade is marmalade and a sculpture of marmalade, is a sculpture but it isn’t marmalade…”. El final, con la colosal ‘I Love You Like A Mad Man’, y parte de las primeras filas coreando las trompetas imaginarias de su estribillo -se presentaron en formato de trío bajo-guitarra-batería, sin más-, para enmarcar.
El repertorio estuvo francamente bien escogido (pese a ausencias como ‘I Want You To Walk All Over Me’), manteniendo el nivel y la atención sin decaer en ningún momento, mientras que la consigna de acabar casi todas las canciones con un largo y cada vez más potente desarrollo instrumental funcionó a la perfección. Han aprendido muy bien de Darren Hayman (Hefner), a quien solían acompañar como banda de apoyo en directo -y de hecho lo volvieron a hacer la jornada anterior en el Parque Joan Miró-. Como a veces sucede, los alumnos pueden llegar a superar a su maestro, a base de un carisma desbordante.
MARY WEISS
Mary Weiss, líder de las desaparecidas Shangri-Las, supo estar a la altura de la leyenda. Si ya muchos esperábamos un concierto memorable sólo con atender a su reciente disco en solitario, ‘Dangerous Game’ (2007), cuando empezó a soltar clasicazos de las Shangri-Las como ‘Remember (Walking In The Sand)’, ‘Give Him A Great Big Kiss’ o ‘The Leader Of The Pack’, acabó por encumbrar definitivamente su actuación. Pocas veces costó tanto no levantarse de las butacas del Auditori para no fundirse en un fraternal y espontáneo abrazo con los desconocidos a cada lado. De haber sido al aire libre podría haber sido mucho mejor -estos temas no son para sentarse, no-, pero la magia, bajo techo o a cielo abierto, llegó de todas formas.
Franqueada por un buen elenco de músicos como Sal Maida (Cracker, Roxy Music) o Gary Thomas (The Stepford Husbands), quienes llegaron incluso a hacer las veces de Shangri-Las masculinas dando la réplica a la Weiss cuando la canción así lo requería, la rubísima reivindicó su repertorio con solemnidad pese a desafinar en más de una ocasión. Se lo puede permitir y no seremos nosotros quienes se lo recriminará. Sólo ella puede permitirse, con sesenta primaveras a sus espaldas, cantar canciones de diecisieteañeras enamoradas y no estar fuera de lugar.
THE SWELL SEASON
Entre las butacas de las primeras filas del Auditori, Glen Hansard comenzó el show guitarra en mano y a capella con la magnífica ‘Say It To Me Now’ (el corte que en la película-documental ‘Once’ canta bajo la lluvia como músico callejero). Inicio prometedor para una actuación que dejó todavía mejor sabor de boca del que cabía esperar, y a juzgar por las colas a la entrada, no era precisamente escaso. La oscarizada ‘Falling Slowly’ o el momento de protagonismo para Marketa Irglova con su ‘If You Want Me’ al piano fueron de carne de gallina, aunque en la recta final del concierto llegasen finalmente a empalagar. Por fortuna, nada que pueda borrar el recuerdo de la tremenda versión del ‘Cactus’ de Pixies que se marcaron ambos a solas en el escenario, cuando la banda de acompañamiento se retiró a modo de descanso. Emoción y sensibilidad para algo irrepetible y que deja a la citada película en mera anécdota. Sus composiciones nacieron para ser interpretadas en directo.
MENOMENA
Si sus canciones las hubiesen firmado Radiohead, llenarían estadios y no dejarían de cosechar elogios de fanáticos en todo el mundo. Ante una considerable audiencia -para haber tocado en el escenario más pequeño y con dura competencia horaria supieron salirse con la suya- deleitaron con un show sorprendente, en el que uno tiene la sensación permanente de que la canción tiene vida propia, al estar en constante desarrollo y evolución. Baterías de ensueño, guitarras que entran en el momento justo, juegos vocales inspiradísimos y ganas, muchas ganas, para una de las revelaciones/confirmaciones con mayúsculas del festival. ‘Wet And Rusting’, con su enérgico increscendo y su pugna entre construcción y deconstrucción, entró por derecho propio entre lo más celebrado del festival.
DINOSAUR JR
Cuarto verano consecutivo festivaleando en España tras la reunión de la formación original (FIB 2005, Primavera Sound 2006, FIB 2007 y Primavera Sound 2008) y, de nuevo, infabiles. Tan bien sientan las nuevas canciones -en esta ocasión pocas- combinadas con su repertorio clásico que incluso podríamos catalogarla de la mejor actuación de las cuatro. Abrir con ‘The Lung’ es como disparar directamente al centro del cerebro, máxime al volumen habitual marca de la casa; ‘Forget The Swan’ no ha perdido ni un ápice de grandeza; su versión del ‘Just Like Heaven’ de The Cure sigue siendo igual de certera… y es que cuando las cosas se hacen bien y entregándose al máximo, es imposible cansarse (aunque de nuevo nos volvimos a quedar sin ‘In A Jar’). Eso sí, la próxima les esperamos en sala, que ya toca.
NOTABLE
ANIMAL COLLECTIVE
Al ritmo del ‘Comfy In Nautica’ de Panda Bear, y cuales flautistas de Hamelín atrayendo a la gente hacia el escenario principal, comenzaba la actuación de Animal Collective cerrando el Estrella Damn de una forma que muy pocos podrían haber imaginado años atrás. Cualquiera diría que eran los mismos que atemorizaron a la carpa Fiberfib.com el pasado Benicàssim a base de un concierto difícil o que tocaron en el escenario CD Drome (actual ATP) en el Primavera Sound 2006 casi a la misma hora que Flaming Lips. Todo un acierto programarles en dicho slot, al que supieron adaptarse a la perfección ofreciendo un show bailable pero sin caer en concesiones impropias. ‘Peacebone’, ‘Grass’, ‘Brother Spot’… todo encajó bajo un colorista espectáculo de luces y la demostración de que los DJs del futuro deberían dejar de lado los vinilos y pasarse directamente a los instrumentos. Para todos los públicos y para sus seguidores de siempre, en una de sus impredecibles mudas de piel. Ofrezcan lo que ofrezcan siguen siendo igual de interesantes.
THE GO! TEAM
Tres años después The Go! Team regresaron al Primavera Sound, festival en el que presentaron, casi siendo unos desconocidos, su debut ‘Thunder, Lighting, Strike’ (2005). Ahora, con una acertada continuación igualmente incendiaria (‘Proof Of Youth’, 2007), reivindicaron su posición como excelente banda para cerrar grandes escenarios al aire libre con lo que se pide en estos casos: diversión, baile y buen hacer, sin más rodeos. Saben montar una buena fiesta sobre las tablas y hacer partícipe al respetable, y al igual que el pasado verano en la carpa más pequeña del FIB Heineken, lo volvieron a conseguir. ‘Doing It Right’, ‘Grip Like A Vice’, ‘Ladyflash’ y, por encima de todo, una intachable ‘Huddle Formation’, se encargaron de dejar a todos más que satisfechos.
BISHOP ALLEN
El pasado diciembre, durante la II Edición del Primavera Club y bajo el techo de la Sala Apolo, fueron uno de los indiscutibles triunfadores. Un directo contagioso, enérgico y que supo deleitar a todas luces a los amantes del pop. La duda era si serían capaz de dar el tipo en un escenario abierto, antes del anochecer y sin la calidez que dan cuatro paredes y un techo. La respuesta fue claramente afirmativa, pues a base de encadenar sus mayores bazas al principio lo lograron sin apenas despeinarse. Fueron capaces de poner a gran parte del público a bailar con algarabía durante ‘Like Castanets’ (niño de unos cinco años en primera fila incluido), disparar con precisión hits como ‘Rain’ -que no pierde ni un ápice de fuerza con el paso de los meses ni aunque cambien las circunstancias-, buscar la complicidad del respetable con ‘Click, Click, Click, Click’ mientras asistían al inevitable bombardeo fotográfico de rigor o recuperar temazos de su primer álbum como ‘Busted Heart’ o el encargado de cerrar su actuación, ‘Things Are What You Make Of Them’, pero precisamente por el orden dispuesto, acabaron llendo de más a menos. Les sobraron diez minutos y les faltó algo más de público para repetir sobresaliente.
DEVO
Son infalibles en directo, y pese a haber actuado hace menos de un año en Barcelona y Benicàssim con prácticamente el mismo show, volvieron a ser una obligación en el Primavera Sound precisamente por ello. Que nadie olvide que hasta 2007 era una utopía verles actuar por estos lares. Así, volvieron a dar en el clavo con un concierto plenamente festivalero, plagado de hits (‘Whip It’, ‘Girl U Want’, ‘Mongoloid’, ‘Gates Of Steel’ y un largo etcétera) y con sorpresivas perfomances ampliamente celebradas (la “devo-lución” durante ‘Jocko Hommo’), pero existió una gran pega: que no se preocupasen por sorprender a quienes ya les vimos en su anterior visita y ya se sabe: perdida la capacidad de mantener en vilo al espectador, los puntos bajan. Es como ver una gran película de final sorprendente por segunda vez; en esa ocasión uno se fija más en otros detalles, sigue disfrutando y sabe que lo que ve es bueno, pero el impacto no es lógicamente el mismo. Ahora, de justicia es colocarles de nuevo bien alto, y entre los que debutaron en esta ocasión volvió a haber unanimidad: el directo de Devo es gigante -incluso pese a perder el sonido durante los últimos coletazos de ‘Beautiful World’, a imagen y semejanza de lo que le pasó a Billy Corgan en 2007-.
MISSION OF BURMA
Desde el escenario Vice, los de Boston competían frontalmente en horario con Morente y su ‘Omega’, y quienes optaron por Mission Of Burma se encontraron con lo que buscaban: uno de los grupos emblemáticos de la primera época del post-punk (en 2005 tuvimos a Gang Of Four, pero estos ganan de calle) desgranando lo más celebrado de toda su carrera, con protagonismo repartido entre todas sus etapas. Bob Weston (Shellac) fue el encargado de sonorizarlos -impecablemente, como era de esperar-, y el tándem gran sonido/mejor actitud no hizo más que ensalzar el potencial de temas como ‘Spider’s Web’, ‘That´s When I Reach For My Revolver’ o el final por todo lo alto con dos clasicazos de la altura de ‘That’s How I Escaped My Certain Fate’ y, al fin, ‘Academy Fight Song’. Tras el concierto, daban ganas de encarar con valentía los escalones de subida desde el Vice como si uno fuese el atleta más en forma del mundo (comenzar a escuchar el ‘The Lung’ de sus vecinos Dinosaur Jr también ayudaba, sea dicho). Rejuvenecedores y rejuvenecidos.
THE SONICS
Si alguien conoce algo más primitivo y directo que la interpretación que The Sonics hicieron de su mítico ‘Psycho’ en el Primavera Sound, que hable ahora o caye para siempre. Un momento único para rendir tribuno a uno de los pioneros del garaje, que aunque sonasen más cercanos a una hipotética E Street Band revisionista que a lo que en su día fueron (¡no te jode, como que no tienen 17 años!), sí supieron dar una lección a toda la pléyade de bandas imberbes que no son capaces de gritar con toda su alma sin pensar en si saldrán bien en la próxima portada de la revista de turno. Repasando con brillo clásicos del rock con mayúscula, por muy manidos que estén (‘Money’, ‘Louie Louie’), y otros emblemas de su carrera como ‘The Witch’, ‘Cinderella’ o ‘Boss Hoss’, pasaron de un tibio comienzo a acabar provocando un torrente de electricidad sobre la agradecida masa que, por primera vez en toda su historia, al fin pudo ver un concierto de The Sonics en la Europa Continental -el único antecedente en el Viejo Continente data de esta misma primavera en Londres, todo un hito-.
LIGHTSPEED CHAMPION
Buen concierto el del ex-líder de Test Icicles, al que el cambio de registro le ha sentado de maravilla. Buen pop con adecuadas dosis de guitarreo bien llevado y una banda de acompañamiento a la altura (mención especial para la batería). Supieron convencer a quienes llevamos tiempo enganchados a su disco de debut, ‘Falling Off The Lavender Bridge’ (2008), y entretener a quienes no sabían apenas nada de ellos. Mención especial para el homenaje a Star Wars interpretando, primero violín en mano, parte de la Marcha Imperial, para acabar dando paso ya con la banda al completo al tema principal de la saga, como introducción a una de sus últimas canciones, la sensacional ‘Midnight Surprise’. Ovación merecida.
BON IVER
Su ‘For Emma, Forever Ago’ (2008) no deja de cosechar elogidos, y por algo es. La demostración clara de que ser sensible y delicado no equivale a ser un coñazo. Además, la hora (16.00h en el Auditori) venía como anillo al dedo para escuchar temas tan grandes como ‘Skinny Love’, uno de los momentos más emocionantes del festival. En unos meses, estará abarrotando salas a precios desorbitados, seguro. Ya pasó con Antony & The Johnsons, Micah P. Hinson y José González…
VAMPIRE WEEKEND
Créanse el hype. A diferencia de los erráticos MGMT, Vampire Weekend sí que cuentan con un álbum defendible de cabo y rabo -sin excepciones- y con un directo acorde a las expectativas. Claro, que la noticia sería que temas como ‘Mansard Roof’, ‘A-Punk’ o la memorable ‘Walcott’ con la que cerraron el concierto no funcionasen como pólvora y fuego unidos. Esperamos ansiosos su vuelta, así como futuras ampliaciones de repertorio.
EL GUINCHO
El Guincho es toda una realidad internacional. Escupiendo fantásticas proyecciones desde las dos pantallas que le flanqueaban, la sensación canario-barcelonesa demostró que los calificativos de la prensa especializada no eran gratuitos. A base de un secuenciador con todas las programaciones y un tambor aporreado con intensidad, él solito puso el Vice patas arriba. Los que busquen virtuosismo en su directo, que se vayan a otra parte; esto es la electrónica del futuro. ¿O no es mejor escuchar las canciones de ‘Alegranza’ con este planteamiento que ver a un tipo pinchando vinilos?
BIEN
RUFUS WAINWRIGHT
Sí, vale que el escenario principal no era el lugar más propicio para ver a Rufus sin acompañamiento alguno, y que en los últimos meses se le ha podido ver en España en más ocasiones que a Esperanza Aguirre salivando por el cetro -que no centro- del PP, pero es ponerse a tocar ‘Gay Messiah’ sólo con su acústica y conseguir amansar a toda una multitud que sólo rompe el respetuoso silencio -al menos entre las primeras filas- para aplaudir a rabiar al final. ‘Sansoucci’, ‘Art Teacher’ y la propia ‘Gay Messiah’ a primeras de cambio, y la tradicional -y todavía vigente- versión del ‘Hallelujah’ de Cohen en el tramo final fueron suficientes para contestar a su nutrida legión de seguidores, a los que también conquistó a base de brillantes discursos entre canción y canción (sobre la vida en España, los matrimonios gays, dedicatorias a Hedge Ledger -el fallecido actor protagonista de Brokeback Mountain- o lo futurista que le resultaba su visión del Fòrum desde el escenario). Sigue en forma, aunque mejor cuando va con banda.
A PLACE TO BURY STRANGERS
Si The Raveonettes explotan la parte melódica de The Jesus And Mary Chain, A Place To Bury Strangers se quedan con la parte ruidista. Con toda. Un volumen descomunal y una actitud absolutamente intimidatoria sobre el escenario fueron los encargados de hacer que los que supieron meterse en el concierto lo disfrutasen hasta límites extremos. Otros, en cambio, incapaces de aguantar tal distorsión y cantidad de decibelios, todavía andan preguntándose si lo que tocaron fueron de verdad las canciones de su homónimo álbum de debut.
FANFARLO
Al igual que Bishop Allen, Fanfarlo venían con el halo de grandes triunfadores del pasado Primavera Club, en donde sorprendieron a propios y extraños con una personal mezcla de Clap Your Hands Say Yeah, Arcade Fire y derivados, sin llegar a resultar meros clones ni aprovechados de turno. También los elogios con los que Bowie viene atosigándolos les sirvieron como carta de presentación, y así se explica la nutrida parroquia que se dio cita en el CD Drome pese a una feroz competencia horaria. ‘Harold T. Wilkins’, su último sencillo, fue solo una muestra de su potencial, que cada vez más gente ansiamos comprobar con su esperado álbum de debut. Una vez llegue, de aquí a rifárselos los festivales no habrá tiempo ni de pestañear.
PUBLIC ENEMY: ‘It Takes A Nation Of Millions To Hold Us Back’
Don’t Look Back para la ocasión con motivo del 20 aniversario de uno de los hitos del Hip Hop, el ‘It Takes A Nation Of MIllions To Hold Us Back’ (1988) de los no menos legendarios Public Enemy. Un acierto programar a un grupo de este tipo en el Primavera Sound, hasta ahora siempre falto de negritud -casi lo único que le faltaba por potenciar-, aunque los veinte minutos iniciales que se marcaron The Bomb Squad a los platos fueron un detalle de mal gusto que no sólo rompió el concepto inicial, sino que hizo que muchos de los espectadores accidentales ni siquiera esperasen a la verdadera salida de los propios Public Enemy. Por otra parte, Chuck D y los suyos inventaron muchos de los clichés del hip hop, sí, pero eso no quita que a estas alturas pueda chocar y resultar algo desfasado y fuera de lugar (¿por qué en el hip hop se tolera tirar y abusar del tópico mientras que en el rock nos lanzaríamos todos a la yugular si alguien empieza a repetir constantemente el nombre de la ciudad en la que toca?). No obstante, ‘Don’t Believe The Hype’ y ‘Bring The Noise’ siguen de plena vigencia, y poder degustarlas en vivo siempre es algo apetecible. Una gozada para los iniciados y un buen espectáculo para el resto de los mortales.
AUTOLUX
Tras acabar el concierto, uno no hace más que ver aumentadas sus ganas de tener entre sus manos la continuación de ‘Future Perfect’, el ya lejano debut de Autolux en 2004. Buen directo para una honrosa manera de actualizar el grunge a la década actual, sin caer en la melancolía o en la autoparodia. Paradójicamente, tocaron a la vez que unos desdibujados Sebadoh, lo que no hizo más que aumentar la apuesta por el futuro y pedir (estos de verdad) “no mirar atrás”.
SHIPPING NEWS
Con British Sea Power destilando épica de todo a cien a la misma hora, Shipping News eran la única opción válida para los que no se vieron atraídos por Public Enemy. Y menuda elección: la primera en la frente, con una formidable ‘(Morays Or) Demon’ que hizo que temblasen los cimientos del Fòrum. Música amenazante sin caer en los excesos ni en los tópicos a los que se agarran los que sólo saben chillar para impactar. Y además, collejeando las nucas de la pléyade de grupos aburridos y sin ideas del pelotón del post rock, demostrando que las propuestas colindantes con las de este tipo también pueden ser entretenidas (y sin necesidad de montañas rusas sonoras).
THE CRIBS
Sorpresa la de The Cribs abriendo el escenario principal, en un horario/zona/situación tradicionalmente hostil para propuestas de este corte -esto es, hypes del montón-. Supieron quitarse esa etiqueta a base de acertados guitarrazos y un mayor acercamiento a los postulados de Weezer sobre el escenario que a los de Franz Ferdinand, como sucedía en disco (el segundo de ellos y más reciente, producido precisamente por Alex Kapranos). No van a cambiar el mundo ni serán recordados por el público habitual del Primavera, pero la desproporcionada oferta festivalera española sabrá hacer buen uso de sus servicios en los años venideros. Está cantado.
THE FELICE BROTHERS
Sí, las referencias a The Band y Bob Dylan son evidentes, pero a la postre justas. El trío de hermanos supo transportarnos casi a un viejo granero en la América profunda en clave de folk festivo y tocado con alma, presentando su correcto álbum de reciente edición ”The Felice Brothers’ (2008). Una confirmación en toda regla.
SUFICIENTE
THE NOTWIST
The Notwist tocaron excelentemente, sonaron bien e incluso tuvieron tiempo de sorprender a propios y extraños al controlar sus aparatejos con mandos de Wii, pero su propuesta, apenas horas después de arrancar el festival y diluidos en un escenario que se les quedó grande, no acabó de cuajar. Todos los elementos pueden acompañar, pero si el setlist no tienen el punto necesario de diversión -que se echó en falta- o de sensibilidad -que sí que estuvo de sobra presente, pero no supieron/quisieron explotarla-, al final se pasa sin pena ni gloria a ojos de los no seguidores.
BUFFALO TOM
Su concierto, pese a ser potente y bien rodado, no dejó de ser un ejercicio para nostálgicos. Su sonido podría encajar muy bien en la década de los noventa en algún college norteamericano, pero en 2008 no ha sabido envejecer como les habría gustado y su propuesta acaba resultando anacrónica en cierto. No obstante, disfrutables, aunque desangelados por el vacío progresivo que sufrió el Rockdelux. Al menos destacó su buen hacer.
KELLEY STOLTZ
Plano, muy plano, el concierto en el Apolo de Kelley Stoltz precediendo a The Wave Pictures. Pese al notable ‘Circular Sounds’ (2008) que ha firmado recientemente, en directo no pasó de gran ejecutor demasiado centrado en gustarse a sí mismo y poco hábil para empatizar con la sala. Correcto, pero se esperaba mucho más de él, aunque como “telonero” en un concierto de domingo no está nada mal.
SEBADOH
“Thank you for stay”. Así de triste fue una de las últimas frases de Low Barlow en la recta final de Sebadoh, a medida que el Rockdelux se quedaba sin público. A años luz de lo que ofrece con Dinosaur Jr en el escenario, lo de Sebadoh quedó ampliamente desdibujado y a medio camino de algo -tal vez era lo que pretendían, todo sea dicho-. Vale que igual un grupo de culto como este se habría encontrado más cómodo en el escenario ATP, pero seguro que, de haber pasado eso, habría habido colapso por intentar acercarse a verlos. Somos así. Pese a lo detestable que se han vuelto ya los Don´t Look Backs, en este caso no habría estado de más que optasen por recrear el ‘Bubble And Scrape’ (1994) como vienen haciendo en el resto de su gira, pues al menos habrían centrado los tiros. Las buenas intenciones, desafortunadamente, no bastaron.
TARÁNTULA
A diferencia de su arrollador paso por el Primavera Club 2006, en esta ocasión Tarántula no estuvieron tan inspirados, perdidos en una versión casi “chanante” de sí mismos. El sentido del humor es importante, pero les acabó privando de elemenos más importantes, como lograr conectar con los que se acercaron a verlos a primeras horas de la jornada inaugural. Como parte positiva (y lastre festivalero a su vez, ya se sabe), multitud de nuevas canciones que nos pusieron los dientes largos y nos hacen esperar su próximo trabajo como agua (barcelonesa) de mayo, y como momento cumbre, la siempre infalible ‘Empresarios y Secretas’. Se merecen la revancha.
SUSPENSO
MGMT
Pese a ser uno de los discos más aceptados de la temporada en la blogosfera, no éramos pocos los que ya teníamos la mosca detrás de la oreja al enfrentarnos a su directo. Uno se imaginaba una debacle y algo obviable, basado en pregrabados y poco más, pero estábamos en parte equivocados; al contrario, su directo se basa en mucho instrumento tradicional, tanto que hasta llega a chocar de lleno con el AOR y regalarnos interminables solos de guitarra, todo ello empaquetado en algo compacto, monótono y grisaceo -pese a la colorida vestimenta hippie-trasnochada (¿a propósito?) del cantante-. Sólo un planteamiento así podría dejar en pólvora mojada algo tan esperado y en teoría infalible en un festival como ‘Time To Pretend’, que llegó en la recta final. Sintomático: primeros acordes, manos arriba del público, alboroto… y tras cuarenta segundos, visto lo ofrecido, la gente con los brazos de nuevo abajo y el labio a medio morder. Para acabar, karaoke a base de ‘Kids’ con un crío sobre el escenario (¿algún sobrino?) y un paripé tan fuera de lugar como su propia participación en el festival.
CAT POWER
Tras el deleite un año atrás en la Joy Eslava de Madrid, en esta ocasión tocó la otra cara. Una Chan Marshall demasiado activa, moviéndose sin parar por el escenario y sin apenas concentrarse en lo verdaderamente importante (cantar y saber transmitir, ya podría haber tomado nota de Beth Gibbons), se encargó de chafar una actuación a la que le correspondía haber sido estelar, para acabar finalmente estrellada. Acumulando versiones de su reciente ‘Jukebox’ (2008) al comienzo, sólo que en esta ocasión y a diferencia del disco sin apenas poner alma, llegó incluso a cortar los últimos coletazos de la siempre esperada ‘The Greatest’, en la que pese a quien pese no fue su noche. Y menos teniendo a la misma hora propuestas tan llamativas e inéditas hasta la fecha en nuestro país como las de A Place To Bury Strangers o Fuck Buttons, lo que siempre hace incrementar la sensación de haberse equivocado eligiendo. Lástima.
THE RUMBLE STRIPS
The Rumble Strips pincharon contra pronóstico. Poco público al empezar, sonido escandalosamente bajo y sin capacidad de golpear y nula conexión, algo imposible de prever al arrancar con la a priori infalible ‘No Soul’, que no acabó de arrancar y lapidó las posibilidades de remontar. Ni ‘Alarm Clock’ invitó a sumarse a la fiesta, cosa que al atardecer podría haber ido sobre ruedas. Las tres y media de la madrugada no les sentaron bien.



