Primavera Club Madrid 2010: crónica del festival

Primavera Club Madrid 2010La quinta edición de Primavera Club, tercera en Madrid, apostó en líneas generales por nombres menos fáciles que en años anteriores, y la jugada salió bien: fue un placer ver repletas de público actuaciones que, de otro modo, sólo hubiesen atraído a los habituales. Pero la realidad también se impuso demostrando la enorme diferencia entre el mejor concierto del festival -firmado por un magistral Edwyn Collins- y el resto -Teenage Fanclub incluido-, mientras que las sorpresas las protagonizaron los dos nombres más alejados de la línea indie-rock predominante: Dâm-Funk y Mount Kimbie.

Si Edwyn Collins fue el triunfador absoluto, no se debió a motivos ajenos -su milagrosa recuperación tras dos derrames cerebrales- sino estrictamente musicales. Con una banda de solvencia intachable, carisma escénico a raudales y un setlist basado en su acertadísimo ‘Loosing Sleep’ (2010), Collins demostró que quien tuvo, retuvo. Ya sea con su hijo haciendo las veces del vocalista de The Drums en ‘In Your Eyes’, levantándose del taburete para abordar su hit ‘A Girl Like You’ o recuperando la celebradísima ‘Falling And Laughing’ de su época al frente de Orange Juice; su concierto bastó para amortizar de un plumazo las expectativas del festival.

La medalla de plata, haciendo añicos la hegemonía de las guitarras en el Primavera Club 2010, fue a parar a Dâm-Funk, quienes dieron en la noche del viernes el concierto más entretenido de las cinco jornadas. Festivos y efectivos a partes iguales, fueron el mejor argumento para apostar por la amplitud de miras. Por su parte, el otro nombre menos cercano a los postulados del cartel, el dúo Mount Kimbie, cumplió con creces en el Círculo de Bellas Artes, con una versión mucho más animada y nocturna que la de su elogiado ‘Crooks & Lovers’ (2010), y sin perder matices por el camino.

Dâm-Funk Primavera Club Madrid 2010

Dâm-Funk // Fotografía: Mariano Regidor (dpto. prensa Primavera Club)

El papel de revelación fue a parar, de forma inapelable, a Yuck, todo un secreto a voces que bebe del manual del indie noventero de Yo La Tengo, Pavement y Dinosaur Jr -aunque a veces de forma demasiado evidente, también es cierto-. El inmenso cierre con ‘Rubber‘ y la pegada de hits como ‘Georgia‘ son motivos suficientes para aguardar su disco de debut, previsto para comienzos de año.

Esa unanimidad, en cambio, no casa con Eat Skull, que no dejaron indiferente a nadie. Tras la primera noche en el Nasti los comentarios corrían como la pólvora: pasadísimos y desastrosos, el público se dividió entre la aceptación enfervorecida y la deserción masiva según avanzaba el concierto. Al día siguiente, en el Neu! Club, arrancaron con su frontman sentado en una silla y el resto de la banda comiendo fruta -consecuencia de los excesos de horas atrás-, pero pronto volvieron a las andadas. Como los primeros Black Lips pero aún más amateur, que ya es decir, y con una gran ‘Stick To The Formula’ que llevarnos a los oídos. Argumentos más que suficientes para los asiduos al género.

Eat Skull Primavera Club Madrid 2010

Eat Skull // Fotografía: Daniel Boluda (dpto. prensa Primavera Club)

En el balance de actuaciones positivas tampoco podían faltar Wavves, Lou Barlow y Triángulo de Amor Bizarro. Nathan Williams, con la ayuda del ex-bajista del malogrado Jay Reatard y el ex-batería de The Mae Shi, se resarció de su cacareadísimo batacazo en el Primavera Sound 2009. Si bien el público madrileño no se mostró todo lo efusivo que cabía esperar -en Barcelona cuentan que sí-, parece evidente que ‘King Of The Beach’ (2010) le ha sentado de maravilla a su carrera y que ya cuenta con un buen puñado de canciones como para hacer un setlist lo suficientemente sólido. Aunque desangelasen el ‘So Bored’ al final y apenas tocasen 35 minutos, Wavves se ganaron el pulgar hacia arriba.

En cuanto a Lou Barlow, qué decir del bajista de Dinosaur Jr y cerebro de Sebadoh/The Folk Implosion que no se haya dicho ya. Si la primera noche en Rock Kitchen las voces de los murmullantes ahogaron su música, al día siguiente, en el marco (y hora) mucho más propicio del Neu! Club obtuvo el respeto merecido, y nosotros un concierto mágico. Lo mejor, la versión del ‘Imagination Blind’ de Dinosaur Jr que se marcó acústica en mano y un ‘Legendary’ -lo mejor de su carrera en solitario- que supo a gloria.

Y la pica en flandes la pusieron, como no podía ser de otra forma, Triángulo de Amor Bizarro. Con su deslumbrante segundo disco bajo el brazo ya tenían medio partido ganado, pero fueron mucho más allá: a defender su recién estrenada posición como uno de los grupos nacionales más recomendables que existen en directo.

Zona media

The Rural Alberta Advantage trasladaron al directo todas las virtudes de su debut ‘Hometowns’ (2008), sorprendiendo por su contundencia y por el formato: chica encargada de percusiones y teclados, frontman a la guitarra acústica amplificada y batería. Si por lo oído en disco esperábamos más músicos, en directo descubrimos que les basta el formato trío para ser igual de convincentes. No obstante, todavía les faltan un par de piezas más para pasar de “buenos” a “memorables”. Habrá que ver cómo evolucionan con su segundo disco, ‘Departing‘, que verá la luz en marzo.

De Wild Nothing hay quien se quejó de que sonasen calmados -paradójico que alguien se llame a engaño cuando el propio nombre del grupo no da lugar a equívocos-, pero a fuerza de buenas canciones suplieron su falta de nervio. Y es que con joyas como ‘Live In Dreams’, ‘Summer Holidays’ o ‘Golden Haze’ cuesta desviar el tiro. Se mostraron algo verdes, pero conviene recordar que hace apenas medio año no era más que el proyecto de dormitorio de Jack Tatum.

Jaill, por su parte, multiplican en directo las virtudes de su tercer LP ‘That’s How We Burn’ (2010), con hits como ‘She’s My Baby’ listos para explotar. Aunque en conjunto lo tengan más difícil para destacar entre el pelotón, en la Rock Kitchen supieron aprovechar el momento y exprimir al máximo sus fortalezas.

En cuanto a propuestas bailables, dos caminos: los de Small Black y Holy Fuck. Los primeros son una especie de puesta al día de los dúos ochenteros de electro-pop, y si bien pasaron la prueba, fueron claramente de más a menos. O cómo disparar su tiro más certero nada más empezar (la maravillosa ‘Search Party’) para acabar quedándose sin balas al final. De Holy Fuck, en cambio, lo único malo que se puede decir es que repitiesen dos días como cierre del Círculo de Bellas Artes. Quien tuviese predisposición hacia estos Tortoise bailables sólo pudo acabar satisfecho, pero al resto nos costó algo más entrar al trapo.

La cruz de la moneda: lo que pudo ser mejor

Dos eran especialmente los grupos en los que teníamos depositadas nuestras esperanzas en popmuzik: Beach Fossils y Male Bonding. Lejos de ser malos conciertos, acabaron lastrados por un absurdo abuso del volumen. Si en lugar de tocar todos los instrumentos al máximo volumen les hubiese dado por un sonido más equilibrado, nos habríamos ahorrado bolas de ruido y una monotonía evidente ante la ausencia de matices. Beach Fossils en el Neu! Club se dejaron llevar por la euforia del momento, mientras que Male Bonding el domingo en la Rock Kitchen quedaron lejos de la intensidad que esperábamos, rozando lo plano y lo previsible. No obstante, ambos merecen una segunda oportunidad, en virtud de sus fabulosos discos.

Male Bonding Primavera Club 2010

Male Bonding // Fotografía: Inma Varandela (dpto. prensa Primavera Club)

Y si hay un concierto que, por mucho que nos pese a los fans, pudo ser mucho mejor, ese fue el de Teenage Fanclub en el Círculo de Bellas Artes. Mal sonido, escasa predisposición del público y un primer tramo basado en su último álbum -el reposado ‘Shadows’ (2010)- que dejó la cosa al borde del descarrilamiento. Suerte que para algo están los clásicos del ‘Badwagonesque’ (1991) y, sobre todo, del eterno ‘Grand Prix’ (1995) para acudir al rescate, pero aún con armas de ese calibre nos dejaron escapar vivos.

En cuanto a la decepción del festival, de lejos fue la de Ganglians inaugurando el festival el miércoles. Aburridos, dispersos y también con un volumen descontrolado, solo brillaron cuando recuperaron un par de piezas en acústico del ‘Monster Head Room’ (2009). El peso del concierto recayó en temas inéditos en clave krautrock que, aunque apuntaban maneras, les alejan bastante de ese “algo” tan especial que rozaron con su debut.

Algo parecido a la otra gran promesa rota del festival, un Círculo de Bellas Artes que se quedó pequeño a todas luces y que, según ha dejado caer la organización en el foro del festival, no repetirá como sala en 2011. Confiemos, pues, en un sustituto a la altura -y no precisamente la de las cuatro plantas que había que subir a pie-.



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