Primavera Club 2008: crónica del festival

La tercera edición del Primavera Club ha supuesto la consolidación definitiva del formato invernal del Primavera Sound; con sold-out en Barcelona -contando el aforo del Apolo como tope- y estrenando clon en Madrid con igual resultado -en base a la capacidad de Joy Eslava-, el resultado no deja lugar a dudas: se trata ya de la cita musical por excelencia del otoño/invierno en nuestro país.

Triunfadores

En Barcelona, tres fueron los triunfadores indiscutibles del festival: Eli ‘Paperboy’ Reed, la “reunión” de Hefner y Deerhoof. El primero, con su soul de libro, impartió una clase magistral en un Auditori desbordado e invadido a las primeras de cambio por un público al que el asiento, lógicamente, le quemaba. Por fortuna, en cuanto salió Reed a escena -tras la pertinente intro a cargo de su banda, The True Loves- lo primero que hizo fue exhortar a todo el mundo a levantarse y acercarse. Mención especial a la recta final, cuando el staff de seguridad quiso impedir que el público se subiese al propio escenario -de nuevo a petición de Reed- y tras un tira y afloja se acabaron rindiendo mientras la música potenciaba el desenfreno. Memorable, tanto como las interpretaciones de ‘Am I Wasting My Time’ y ‘(Doin’ The) Boom Boom’.

Darren Hayman y Jack Hayter, por su parte, firmaron un repertorio de ensueño rescatando todo lo mejor de Hefner (sólo faltó ‘I Took Her Love For Granted’ para lograr el pleno) y la ayuda de The Wave Pictures en la segunda mitad del show como banda de acompañamiento. Desde ‘Hymn For The Alcohol’ y ‘The Greedy Ugly People’ -con el Apolo coreando masivamente aquello de “Love don´t stop no wars…”- hasta ‘Put Yourself Together’, ‘The Day That Tathcher Dies’ o ‘Pull Yourself Together’, resultó imposible no caer rendido ante el propio peso de las canciones y el magnetismo de Hayman como frontman.

En cuanto a Deerhoof, y con el Apolo aún medio vacío, su actuación comenzó como un auténtico torbellino, disparando algunas de las mayores bazas de la banda sin tiempo de reacción: ‘+81′, ‘The Tears And Music Of Love’, ‘Spirit Ditties Of No Tone’, ‘Twin Killers’, ‘The Perfect Me’… Todo acompañado de amagos de congelación sobre el escenario (toda la banda haciendo la estatua en mitad de una canción mientras al bestia del bateria aún le temblaba el brazo) y el enorme carisma de Satomi como hilo conductor, que desembocó en el colofón final de la genial ‘Basket Ball Get Your Groove Back’ y la sala rendida a sus pies, como no podía ser de otra forma.

Cerca del podio se quedaron los Giant Sand de Howe Gelb, todo un maestro que supo exprimir al máximo las posibilidades del Auditori, reconquistando a los devotos de siempre como si fuese la primera vez y sorprendiendo a los profanos, principalmente, con las destacadas canciones de su último trabajo, ‘proVISIONS’ (2008). Imposible no aplaudir a rabiar ante la voz, la ejecución y los gestos del siempre inmenso Gelb.


Revelaciones

En el apartado de revelaciones, Manel y Espaldamaceta se llevaron la palma y demostraron que la renovación del panorama estatal no es una pantomima. Los primeros, congregando a más público del habitual a primera hora en el Auditori, demostraron la valía de su excelente debut ‘Els Millors Professors Europeus’ (2008) y sin amilanarse en absoluto, acabaron metiéndose al respetable en el bolsillo con una genial adaptación del ‘Common People’ de Pulp al catalán. Al día siguiente, Espaldamaceta no se quedó corto -ni tampoco el encargado de la iluminación, empeñado en cegarnos a todos- e hizo crecer enormemente las canciones de su debut homónimo, con ‘Evitarte Para Conservarte’ a la cabeza y una bien labrada complicidad a través de sus acertados discursos entre canción y canción.

También como revelación deben figurar los londinenses Lovvers, con un punk bien entendido y mejor interpretado que presagia éxitos futuros, máxime si vienen acompañados de una puesta en escena tan rodada e intensa como la vista en el Apolo. Los temas de ‘Think’ (2008) funcionan, y de qué manera.

Y aunque no se les pueda ni se les deba meter aquí si atendemos a que ya llevan un tiempo facturando excelentes discos, The Extraordinaires, inéditos hasta ahora en Europa, pusieron La [2] patas arriba a base de un repertorio y una ejecución a la altura de lo esperado y una actitud entusiasmante, desde el gorro de cabeza de oso con el que salió su cantante -colmillos incluidos- hasta los agradecimientos a DJ Coco por su insistencia en traerlos a España. Lo pasaron francamante bien, y eso se nota.

Decepciones

Si hablamos de decepciones, no ya por malos conciertos -que no los hubo, en el sentido cláisco del término- sino por expectativas defraudadas, The Thermals encabezaron todas las listas posteriores. Espesos, planos y con una ejecución demasiado mimética -siendo tres sobre el escenario piden a gritos contar con un miembro más-, la vitalidad que contagian sus canciones en disco no se traslada apenas al directo. Y lo de dejar ‘Here’s Your Future’ para el final, cuando Mika Miko estaban a punto de comenzar su concierto en La [2] y su barco ya había comenzado a hundirse varios temas atrás, constituyó un exceso de confianza.

Otros a los que se cuestionó, contra todo pronóstico, fueron a The Wave Pictures, quienes seis meses antes habían triunfado sin paliativos en el mismo escenario, durante la jornada de clausura del Primavera Sound 2008. Los británicos optaron por no repetirse y dar un concierto absolutamente distinto al anterior, repleto de caras-b y temas sólo presentes en CD-Rs y ante los que la gran mayoría se quedó un tanto chafada. No obstante, no fue ni mucho menos un mal concierto -más bien todo lo contrario-, pero el repertorio invitó a la división de opiniones de quienes les veían por primera vez. ‘Kiss Me’, ‘Just Like A Drummer’ y ‘Leave The Scene Behind’ demostraron lo que podrían haber logrado de haber optado por la vía del ‘Instant Coffee Baby’ (2008), tal y como sucedió en su anterior visita.

Dentro del lote de decepciones, también podríamos incluir una mini-categoría: la de sólo para fans. Aquí entrarían con todas las de la ley los esquivos Isobel Campbell & Mark Lanegan y la densidad apta para fieles de Wovenhand. Si sus propuestas no le atraían a uno de antes, difícilmente lo harán tras el festival.

Otros que merecen un aparte son Abe Vigoda, pues lo suyo fue mala suerte; llegando a Barcelona apenas una hora antes del concierto y sin tiempo para probar sonido, un micrófono les jugó una mala pasada y la actitud de cierto sector del Auditori -más interesados en agravar el boicot que en escucharles- tiró por tierra un show que la noche anterior en Madrid, según cuentan, sí estuvo a la altura. Al margen del citado incidente -difícil obviarlo, por otra parte- la ejecución de sus temas fue buena y, pese a todo, la gran ‘Animal Ghost’ fue capaz de salir ilesa. Merecen repetir para quitarse (quitarnos) la espinita.

Resto de actuaciones

En cuanto al resto de cartel, The Dodos estuvieron bien sin más -la guitarra no acabó de encontrar el sonido buscado y el Auditori pareció intimidarles-, La Buena Vida cumplieron con el Don´t Look Back de ‘Soidermesol’, Mika Miko descargaron su punk lo-fi ante una abarrotada La [2] con buen balance final -mención especial para el micrófono en forma de teléfono rojo con el que cantaban- y High Places desgranaron todo el dream-africanism presente en su debut homónimo, ante la atención de los que sentimos debilidad por tal disco y la indiferencia de los que no estaban para estas cosas a las seis de la tarde, máxime al calor de la comodidad de una butaca.

Sin cubrir por nuestra parte quedaron las actuaciones de Boss Hog -solapados con The Extraordinaires- y las de la jornada inaugural, entre las que se cuenta la última actuación de 12Twelve en Barcelona, quienes anunciaron su separación al acabar su participación en el festival. Ojalá recapaciten y vuelvan pronto.



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