Otro año más, el 21 de junio se celebró en toda Europa el Día de la Música, con varios planes simultáneos en Madrid, a cada cual más interesante: el celebrado por la Fnac en la Plaza Vázquez de Mella con el regreso de El Hombre Burbuja y la primera actuación en la capital de The Futureheads; el de Heineken en la explanada de Campo del Moro con El Guincho, Russian Red y The Sunday Drivers; y también a cuenta de Heineken, a escasos metros de distancia en La Riviera, una de las pocas actuaciones de Enrique Morente y Lagartija Nick interpretando su grandioso clásico ‘Omega’ (1996).
Pese a ser el único de los citados planes que implicaba pagar, la elección era obligada, máxime tras su arrollador paso por la presente edición de este año del Primavera Sound. Los que asistieron a dicho concierto no dejan de hablar maravillas de lo visto, y como pudimos comprobar, con razón.
En esta ocasión, la propuesta fue algo distinta, no limitándose Morente al contenido de ‘Omega’, sino ampliándolo a otras piezas de su repertorio con especial protagonismo de su reciente ‘Pablo de Málaga’ (2008), basado en la vida de Picasso. Así, 70 minutos de su vertiente puramente flamenca hicieron de “telonero” a lo que vendría a continuación junto a Lagartija Nick. Para los no iniciados -como es el caso del que esto escribe- se pudo hacer largo, pero en cuanto aparecieron los granadinos tras una mampara en el centro del escenario y comenzaron a sonar los primeros acordes de ‘Omega’, toda sensación de tedio se desvaneció de golpe, hasta el punto de encontrarse uno ante los 40 minutos más grandes que recuerda en mucho, mucho tiempo.
El diálogo entre flamenco y rock de Morente y Lagartija Nick se convierte en una lucha a la que Los Planetas con su ‘La Leyenda del Espacio’ (2007) llegaron justo desde el extremo opuesto, pero a la que nada se puede equiparar. Es emoción en estado puro, algo que trasciende las palabras para sobrecoger al espectador sin dejar de sorprenderle. Con los palmeros a un lado, los guitarras a otro, Morente en el centro y Lagartija Nick al fondo, el impacto visual tampoco se quedaba atrás.
A ‘Omega’ le siguió inmediatamente una espeluznante ‘Aleluya’, con la inclusión para la ocasión de un coro femenino en lo alto del lateral, y la no menos espectacular ‘Manhattan’. Sólo esa triada se puede colocar, sin apenas pestañear, entre lo más meritorio que un servidor ha visto jamás interpretar en vivo. Algo digno de ver y escuchar antes de morir. Con el remate de ‘Pequeño Vals Vienés’ y ‘Vuelta de Paseo’, mientras los versos de “asesinado por el cielo” retumbaban por toda La Riviera en plena descarga eléctrica, sólo cabe corroborar lo dicho. Estamos ante algo que trasciende lo musical, y que ni mucho menos entiende de etiquetas.
Si los escolares tienen hoy por hoy como lectura obligada El Quijote, en un futuro no muy lejano deberían tener que escuchar con el mismo respeto y necesidad el ‘Omega’ de Morente y Lagartija Nick, pese a que su producción no recoja apenas toda la fuerza que en 2008 son capaces de transmitir ambos en directo. Un gigantesco diez.
Puntuación: 10
