Herman Dune demostraron ante una abarrotada Sala Heineken por qué su base de seguidores no ha dejado de aumentar en los últimos años. Canciones, carisma y entrega son las claves de su éxito.
La última vez que pisaron Madrid, lo hicieron en un showcase para prensa e invitados en el antiguo Low Club. En esta ocasión, acompañados por un bajista y sin André Herman Dune -que ya había abandonado la banda por aquel entonces-, repasaron durante dos horas lo mejor de su repertorio, con especial protagonismo de un revalorizado ‘Next Year In Zion’ (2008) que no sólo convence en su puesta de largo en directo, sino que se mostró incluso más versátil que su aclamado ‘Giant‘ (2006).
David-Ivar Herman Dune salió en solitario al escenario para interpretar los primeros temas. Sólo él, su guitarra y su amplificador Mesa Boogie, al que se encaraba para poner los controles al máximo cuando atacaba un solo. ‘When We Were Still Friends’ sonó acogedora y gloriosa, como perfecto prólogo de todo lo que vendría después. En especial, brillaron -como no podía ser de otra forma- la celebradísima interpretación en la primera mitad del concierto de ‘I Wish I Could See You Soon’ y, ya en la recta final, ‘Not On Top’ y los dos bises que ofrecieron: en primer lugar, ‘When The Sun Rose Up This Morning’ y ‘On A Saturday’, y para acabar, ‘Good For No One’ y la enorme ‘My Baby Is Afraid Of Sharks’.
Puede que en algunos momentos el concierto cayese en cierta linealidad -motivada por varias composiciones con gran parecido entre sí-, pero ofreciendo los picos que ofrecieron, uno no pudo más que salir de vuelta a casa con una sonrisa de oreja a oreja. Incluso hubo tiempo para interpretar por vez primera un tema inédito y cuya letra se había acabado de perfilar esa misma tarde en Madrid -la propia canción hace mención explícita a la capital- o versionear el ‘Ghost Of A Smile’ de The Pogues. Noche redonda.
Puntuación: 8,5
