Conciertos

FIB Heineken 2010: crónica del festival

FIB Heineken 2010

FIB Heineken 2010

El año pasado el FIB que todos conocíamos comenzó a mutar y, probablemente, la edición 2010 haya supuesto ya el fin definitivo del modelo clásico. Así al menos lo dio a entender la dirección del festival en rueda de prensa, dispuestos a mover ficha frente a los festivales de nuevo cuño (SOS, Low Cost) y a crear de forma inminente un twin en el norte de España para recuperar el terreno perdido.

Pese a que quienes asistimos a este FIB 2010 lo hemos disfrutado casi como antaño, el balance no fue tan satisfactorio para Vince Power y los suyos, quienes añoran las cifras de 2009 y se empecinan en organizar un evento de tamaño grande, en lugar de moverse en torno a los 35.000 asistentes, como venía siendo habitual. Y es que con 20.000 espectadores menos por jornada se ha recuperado la comodidad que siempre caracterizó al festival -todo un plus-, aunque como consecuencia lógica de un cartel con menos grupos que nunca y sin los reclamos que algunos esperaban. Pero ojo, quienes vieron en ello un line-up devaluado deberían hacérselo mirar: ¿acaso las inéditas actuaciones de Gorillaz, PiL o The Specials no son más apetecibles que tres cuartas partes del cartel de 2009? Y con los resultados en la mano, podemos afirmar que el bagaje musical ha superado, y con creces, al de doce meses atrás.

Lo que le falló a este FIB, y no parece que se vaya a invertir la tendencia a corto plazo, fue lo raquítico de su cartel, máxime si lo comparamos con la desbordante oferta del Primavera Sound. Si ahí se puede escoger entre cinco o seis actuaciones de nivel al mismo tiempo, aquí se dio más de una vez la condición del “concierto sin competencia”. Y cuando había donde escoger, con tan sólo tres escenarios, el desequilibrio fue la tónica predominante, lo que explica la cantidad de actuaciones que se acabaron dando casi en familia. Esta sensación se vio incrementada al estar el Fiberfib.com y el FIB Club ya reconvertidos en escenarios al aire libre –la única carpa que queda es la Pista Pop-, cambio con el que se ha perdido en magia aunque ganado en visibilidad. Y hablando de espacio hábil, si lo había para dos atracciones de feria a 5€ el viaje, ¿no debería haberlo también para otro escenario más?

Al margen de estas divagaciones, también influye en el resultado la sobredosis de hypes británicos. En el FIB siempre los ha habido, pero hay que aceptar la realidad: desde 2005, por cada grupo digno de las Islas, surgen tropecientos al otro lado del charco. Por ello, seguir confiando ciégamente en ellos para rellenar la clase media y cubrir la cuota de revelaciones está prácticamente destinado al fracaso.

Dicho esto, si por algo se recordará esta edición 2010 será por la comodidad y ausencia de aglomeraciones (salvo momentos puntuales), por quitarnos la sensación desagradable del año anterior y por dos conciertos verdaderamente memorables: el de Gorillaz –premio absoluto al espectáculo y a la acogida más encendida de los fibers- y el de PiL –todo un derroche de buen hacer y una lección de música con mayúsculas-. Como es tradición en PopMuzik, pasamos a las calificaciones de sobresaliente a suspenso (cubriendo las jornadas de viernes, sábado y domingo, sin el jueves):


MATRÍCULA DE HONOR

Gorillaz

Hasta la fecha, Gorillaz se han prodigado poco en directo, algo inversamente proporcional a la calidad de su show. Un espectáculo de dimensiones nada usuales: la pantalla con mayor definición que uno recuerda ver al aire libre; una orquesta de cerca de 20 miembros; la participación estelar in situ de De La Soul, Bobby Womack o Little Dragon (además de Snoop Dog en pantallas y Mark E. Smith enlatado); las fabulosas animaciones de Jamie Hewlett en el centro frente a las imágenes de los protagonistas de carne y hueso en los laterales; las letras gigates de G-O-R-I-L-L-A-Z iluminándose poco a poco… Difícil saber donde fijar la atención. Si a todo ello le sumamos un Damon Albarn absolutamente desbocado, adoptando la mejor actitud de frontman/maestro de ceremonias que cabe imaginar, y un repertorio exquisito, se acaban contando con los dedos de las manos los cabezas de cartel disponibles a este nivel. Con el protagonismo repartido casi a partes iguales entre ‘Plastic Beach’ (2010) y ‘Demon Days’ (2005) -del debut ‘Gorillaz’ (2001) solo cayó ‘Clint Eastwood’- nada se echó en falta en una noche redonda. Así es como se justifican los cachés elevados.

Uno no sabe si quedarse con la salida a escena de Albarn lanzando agua al público con ‘Last Living Souls’ y ‘O Green World’, con las majestuosas interpretaciones de ‘Stylo’, ‘On Melancholy Hill’ y ‘Rhinestone Eyes’ –deslumbrante la aparición de De La Soul sobre el escenario- o con las proyecciones de ‘To Binge’ y ‘Dirty Harry’, por no hablar de los hits ‘Dare’, ‘Feel Good Inc.’ y ‘Clint Eastwood’ en la recta final. Highlights para todos los gustos en una propuesta que salta del pop al hip-hop o del grime al dub sin que nada chirríe. La guinda que faltaba para coronar la acertada inquietud que siempre caracterizó a Damon Albarn, frente al inmovilismo de otros compañeros de su generación.

PiL

Si hubo un concierto que en lo musical estuvo por encima de Gorillaz, ese fue el de PiL, capitaneados por un John Lydon entonadísimo y que no dejó de lanzar dardos envenenados durante la hora y cuarenta minutos que duró su actuación. ¿Quién dijo que los conciertos de festival tenían que ser escuetos? Y es que lo que el viento truncó el año pasado con Magazine, PiL nos lo devolvieron con creces.

Pasada la media noche, ‘This Is Not A Love Song’ abrió fuego, tras la proclama inicial de Lydon: “This is PiL… And that is not!” –señalando al Escenario Verde en el que minutos después comenzaría la actuación de The Prodigy-. Cuesta creer que tras 40 minutos apenas quedase ni la mitad de público que al comienzo. Uno mismo, zambullido en las primeras filas y completamente absorto ante la exhibición de PiL, se quedó de piedra tras mirar hacia atrás un instante y comprobar que no había ya ni 300 personas en el Fiberfib.com.

Con un lacónico “It’s good to see music lovers… see the fools on the distance!”, Lydon siguió a lo suyo, que no fue otra cosa que dar brío a un repertorio plenamente vigente. ‘Death Disco’, ‘Rise’ o ‘Warrior’ se sucedieron en largos desarrollos hipnóticos –a unos 10 minutos de media por canción, sin resultar en absoluto monótonos- y desembocaron en el punto álgido de ‘Public Image’ en el primero de los bises o el colosal cierre definitivo con ‘Open Up‘.

Un concierto para recordar toda la vida, que viajó desde el post-punk hasta el techno sin apenas despeinarse, y que deja en evidencia al nuevo asistente tipo del FIB: quienes huyen de planteamientos no inmediatos en favor de la fiesta de garrafón, aunque la banda en cuestión esté exhibiendo un nivel inusitado.


SOBRESALIENTE

The Specials

El bronce de esta edición corresponde a otros veteranos, The Specials, quienes mientras el sol se despedía del Escenario Verde el sábado demostraron que quien tuvo, retuvo. Aquello fue una celebración masiva a ritmo de ‘Monkey Man’ (que ya sonó en 2007 en Benicàssim a manos de Amy Winehouse), ‘A Message To You Rudy’ y, en definitiva, un show durante el cual era imposible quitarse la sonrisa de la cara. Como en los viejos tiempos.

Sobran las comparaciones con Madness y viene a la mente una idea: esto es lo que esperábamos de The Sonics cuando actuaron en el Primavera Sound 2008 y apenas obtuvimos. Menos verbena y más música, en definitiva.

Hot Chip

En la tanda de sobresalientes no podían faltar los chicos de Alexis Taylor, demostrando que la elegancia aplicada al mundo de la electrónica no lleva necesariamente a lo intimista y relajado. Más bien al contrario: Hot Chip son los más listos de la clase, pero también los más ligones. Vestidos de blanco impoluto, dispararon el primer dardo directo al centro de la diana con ‘Boy From School’ y, a partir de ahí, apenas un altibajo (‘Brothers’).

Su ‘Over And Over’, además, tuvo el mérito de convertirse en el momento más destacado de todo el FIB 2010. Y si no que se lo pregunten a quienes hicieron temblar los cimientos del Escenario Verde bailando como si fuese el último concierto del fin de semana. Así, perderse el concierto de Mumford & Sons dolió mucho menos.

Klaxons

Sorprendente concierto de Klaxons a las 3.30 del sábado al domingo en el Escenario Verde, y lanza a favor para quienes saben esperar para editar su segundo disco sin dejarse llevar por las prisas.

Quienes tuvimos la oportunidad de escuchar sus nuevas composiciones el pasado verano nos frotábamos los ojos ante el cambio experimentado: si hace doce meses su futuro auguraba nubarrones, ahora las tornas son bien distintas. Tanto que no parecen ni las mismas canciones. ‘Echoes’ es una clara muestra de ello, y es que experimentar, poner a prueba determinadas ideas y saber rectificar en caso necesario -tras ver cómo funcionan en directo- es algo que escasea en la escena musical actual.

Ataviados con túnicas negras durante todo el concierto, mezclaron con acierto su material inédito con los hits incendiarios de su primer y hasta la fecha único LP (‘Myths Of The Near Future’, 2007), dejándose para los bises la esperadísima ‘Atlantis To Interzone’. Con ella, dieron al Verde un cierre de los que hace años no recibía. ‘Golden Skans’, ‘As Above, So Below’, ‘Gravity’s Rainbow’, ‘Magick’ o ‘It’s Not Over Yet’ ya suenan a clásicos absolutos.


NOTABLE

El apartado de actuaciones notables lo encabezan Vampire Weekend y Ash. Los primeros no estuvieron tan deslumbrantes como en su paso en febrero por Madrid, pero cumplieron con creces con el papel de cabeza de cartel que tenían reservado en la noche del viernes. Empezaron de forma apropiadísima con ‘Holyday’, en un set que cambió el orden sustancialmente respecto a lo ofrecido cinco meses atrás, e incendiaron el escenario con ‘Mansard Roof’, ‘A-Punk’ y ‘Walcott’. Quizás lo que les impidió firmar una actuación redonda fue el orden, con una línea no muy definida.

Por su parte, Ash demostraron que quien tuvo retuvo, y basándose en dos álbumes imperecederos como ‘Free All Angels’ (2001) y sobre todo ‘1977’ (1996), hicieron rejuvenecer una década a quienes ya les seguíamos por entonces. Bien es cierto que el presente no es el terreno en el que mejor se mueven, pero con uno de sus temas de nueva hornada (‘Return Of White Rabbit’) dieron de nuevo en la diana. Con ellos el espíritu clásico de los primeros FIBs volvió a flotar en el ambiente.

Mención aparte merece lo de Peter Hook interpretando el ‘Unknown Pleasures’ de Joy Division. Nadie apostaba por esta ocurrencia y, para deleite del espectador, la cosa funcionó. SI bien es cierto que la palabra “timo” apareció en más de una conversación al instante –con Hook haciendo de Ian Curtis y ataviado con un bajo del que apenas tocó dos notas, puro atrezzo-, la banda (con otro bajista de verdad) fue fiel al sonido original de los mancunianos. Más incluso que New Order recreando algunos de estos clásicos. Una vez superada la sorpresa de que el bajo fuese otro y de que Hook cantase -meritoriamente- todos los temas, solo quedaba disfrutar. Empezar con ‘No Love Lost’, acabar con ‘Love Will Tear Us Apart’ y, en definitiva, escuchar en directo todo el ‘Unknown Pleasures’ y buena parte del repertorio de Joy Division en directo no es algo precisamente cotidiano.

En cuanto a la medalla de oro nacional, la distinción fue a parar –y con varias cabezas de diferencia- a Triángulo de Amor Bizarro. Pese a enfrentarse a un Verde más vacío que lleno, se encargaron de suplir la falta de “guiris” con toneladas de decibelios. Y salimos ganando. Espectacular ‘Super Castlevania IV’ y constatación de lo mucho que han sabido crecer en directo los gallegos. Sr. Chinarro, tomando el testigo justo a continuación en el Escenario Fiberfib, se alzaría con la hipotética plata patria.

Por último, también destacado fue el show de Cut Copy, abriendo a degüello con ‘Light And Music’ –para delirio de las masas- y saliendo hacia delante con nuevas composiciones que huelen a superación y a un mejor LP si cabe que el ‘In Ghost Colours’ (2008).


BIEN

El paso de YACTH por Benicàssim se antojaba como uno de las posibles sorpresas del festival, pero no estuvieron a la altura de su enérgico show del pasado abril en El Sol. Desprovistos del techo y el calor de una sala pierden bastante fuelle, aunque consiguieron salvar los muebles. Llegar a verles justo tras la exhibición de Hot Chip contribuyó a acentuar el contraste.

The Cribs, por su parte, firmaron un concierto entretenido, aunque no a la altura de su condición de ídolos en el Reino Unido. Algo parecido a lo de Dizzee Rascal, incapaz de atraer a los ajenos al hip hop pese a montar una buena fiesta sobre el Escenario Verde. También incapacidad de decir algo más a los no-fans la mostraron The Sunday Drivers en el concierto de su separación, muy emotivo para sus acólitos pero indiferente en líneas generales para el resto de los mortales.

Por el contrario, mención aparte merecieron los daneses Efterklang, con su aire hipnótico y sutil, quienes a buen seguro sumaron adeptos al término de su actuación. No obstante, el sol no jugó a favor de ellos -su música pide nocturnidad a gritos, y no calor levantino-.


SUFICIENTE / SUSPENSO

Tres grupos coquetearon con la decepción este año: Echo & The Bunnymen -más rockeros que nunca, pero sin brío ni empaque-, Foals -soltando ‘Cassius’ como segundo tema del setlist demostraron que el mundo puede vivir sin ellos- y Letfield -que ni aprovechando la pantalla que Gorillaz dejaron en el escenario pudieron justificar su retorno, inofensivo y obsoleto-. Suficiente para los tres.

Ya inmersos propiamente en la categoría de “suspensos”, el batacazo más evidente del FIB 2010 lo protagonizó Julian “fucking” Casablancas, con un concierto infumable, de sonido embarulladísimo y que casi parecía un aviso a sus compañeros en The Strokes de “si quiero, os sustituyo por samples y casi ni se nota”. Cayeron ‘Hard To Explain’ y ‘Reptilia’, prácticamente calcadas a lo que hace en directo con su grupo, y de ahí la duda en el aire: qué fácil es sonar como un Stroke, ¿no? Pero el suspenso vino más bien por sus temas en solitario, tan inofensivos como en disco pero sonando aún más enlatados. Y lo de meter cinco “fuckings” por cada speech entre canción y canción resultó casi autoparódico, como recalcaron Hot Chip al salir al Verde a continuación (al grito de “¡buenas fucking noches!”).

Lo de Goldfrapp también fue algo parecido a la tortura: a años luz de lo que alguna vez llegaron a ser. Se han convertido en algo tan anodino e insípido que da absolutamente igual, solo apto para acérrimos o cazadores de tendencias desfasados. Casi casi a la par del arcaico Ian Brown, que ni comenzando con el ‘I Wanna Be Adore’ de sus Stone Roses llega a despertar el más mínimo interés.

Para cerrar la tanda de suspensos, el de Ellie Goulding. Tan fuera de lugar como las atracciones de feria que debutaron en el recinto, ni supo ni pudo cubrir el hueco que Lily Allen volvió a dejar -van dos años ya- en el Escenario Verde. “Yo no debería estar tocando aquí”, repetía al término de cada canción. Coincidimos plenamente.

Y sin más, abierto queda el compás de espera para el FIB 2011, en el que Heineken ya no estará como patrocinador y en el que se intuyen importantes novedades para recuperar pujanza. Veremos por qué camino se opta, si por una vuelta a las raíces -difícil- o por convertir definitivamente el festival en algo distinto. Las fechas: 14, 15, 16 y 17 de julio.

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