Conciertos

FIB Heineken 2009: crónica del festival

2009 será recordado como el año en el que el FIB dejó de ser el FIB. Si en las catorce ediciones anteriores nos habíamos acostumbrado a una organización ejemplar, FIB Heineken 2009 ha supuesto un repentino y desagradable despertar.

Más allá del inquietante bajo nivel del cartel –el peor de la historia del festival, y con menos grupos que en años anteriores-, hechos como una aglomeración desmesurada y ciertos detalles impropios han llevado a la XV edición del FIB a prácticamente morir de éxito. Un recinto anteriormente pensado para 35.000 personas, pese a ampliarse, no puede albergar ahora a 50.000 (40.000 abonos, 5.000 entradas de día y 5.000 acreditados, técnicos y trabajadores de la organización), y menos sin aumentar el número de escenarios. Otros de los grandes puntos negros del FIB Heineken 2009 fueron los siguientes:

- Camping: si en años anteriores a uno le guiaban hasta una zona en la que acampar, este año imperaba la ley del “búscate la vida”. El jueves a primera hora no quedaba ni un hueco en el que acampar, y la organización no contribuía más que con un “uf, está difícil, mira a ver si encuentras algo dando una vuelta”. Al cabo de varias horas deambulando bajo un sol de justicia, se acabó habilitando una zona adicional e impracticable que ni siquiera aparecía en el mapa, más allá del terreno inicialmente establecido para la acampada. O se vendieron más abonos de la cuenta con derecho a camping o el terreno se repartió muy mal.

- Horarios: la conversación estrella del festival. Ya no es sólo que no hubiese forma de conseguir unos horarios a la entrada del recinto como en años anteriores, sino que la única opción de hacerse con ellos era la de comprar el librito del festival al “módico” precio de 7 euros. Si al menos hubiesen colgado en la web los horarios listos para imprimir –los horarios que facilitamos desde PopMuzik estuvieron presentes hasta en la carpa de la Cruz Roja, damos fe-, al menos la jugada no habría resultado tan descarada.

- Autobuses: si este año había que pagar hasta por los horarios, los autobuses que recorren el pueblo y unen las zonas de acampada con el recinto tampoco fueron una excepción. 12 euros para poder utilizarlos libremente, o en caso contrario a pagar por cada viaje, cuando hasta ahora era gratuito con el abono.

- Fiber: para rematar la lista de recortes, este año no se repartió el clásico e imprescindible Fiber, el periódico oficial del festival. Ante la ausencia de horarios gratuitos y tras hechos caóticos como la ya célebre tormenta de viento del viernes, no se nos ocurre un año en el que el Fiber fuese más necesario que este.

Entre la eliminación del periódico y el hacer que los horarios y los autobuses pasasen a ser de pago, a uno le da la sensación de estar ante un festival low-cost, similar a esas aerolíneas en las que te cobran por maleta facturada, por embarque prioritario y por otros servicios básicos que anteriormente se incluían en el precio del billete. La diferencia es que el abono del FIB cuesta unos ya de por sí excesivos 170 euros, con lo que sumando horarios y buses acaba rondando los 190 euros. Y eso con poco más de 20 grupos por día (carpa pop al margen).

Decisiones controvertidas

En cuanto a la comentada tormenta del viernes, que obligó a suspender la gran mayoría de conciertos, la falta de información fue una constante, pero por suerte no hubo que lamentar males mayores y al día siguiente la organización tenía todo preparado para que la fiesta continuase. Lástima que sólo se preocupasen, eso sí, por reubicar a Maxïmo Park y a Los Planetas, pero no a otros como Joe Crepúsculo o Christina Rosenvinge, por citar algunos ejemplos. Que al día siguiente Underwater Tea Party se incorporasen al cartel para suplir la baja de Foals no tuvo sentido, teniendo a los citados artistas pululando por el festival. Igualmente, para reubicar a Los Planetas al domingo, se procedió a adoptar una solución esperpéntica: vale que hubiese que trastocar los horarios del Fiberfib.com para hacerles un hueco, pero ¿era necesario cambiar TODOS los horarios del Verde? ¿Y era lógico que la única forma de enterarse fuese a través de un simple folio pegado en la barra de la caseta de información?

En cuanto a mejoras, el convertir el escenario FIberfib.com en un segundo escenario al aire libre ha sido un gran acierto, aunque la jugada hubiese sido redonda si en lugar de eliminar la antigua carpa esta se hubiese reconvertido en otro escenario adicional. Espacio hay –sin ir más lejos, este año existía una zona con pubs y chiringuitos (!!) en el centro del recinto-, y tres escenarios se antojan escasísimos hoy por hoy. Así al menos el público se repartiría de mejor forma.

También el retrasar el inicio de los conciertos desde las 16 horas hasta las 18.30 horas se antojaba como una reforma necesaria, dado el insufrible calor de Benicàssim. Pero, una vez más, una de cal y otra de arena: en lugar de renunciar a los típicos grupos menores que solían actuar a primera hora, el cartel de este año ha prescindido de esa siempre interesante franja que solía concentrarse de 18 a 20 horas en las carpas. Conclusión: hasta pasadas las 20 horas no empezaba lo interesante, por regla general.

Por último, si al ya de por sí endeble cartel le restamos las caídas de Foals, The Horrors, Lily Allen, Joe Crepúsculo, Christina Rosenvinge o Kings Of Leon, no es de extrañar que existiesen tantos y tantos momentos para el tedio y el aburrimiento como en este año.


CRÓNICA MUSICAL

Si en cuestión de organización no existe comparación posible con las memorables ediciones de 2007 y 2008, a nivel musical nos han dado el cambiazo entre un reserva y un vino de mesa. Sólo con mirar un solo día de las ediciones más recientes se encontrará más calidad que en todo el cartel de este año, y sólo con mirar un día de esta edición nos toparemos con más intrascendencia que en cualquier FIB de los que coincidieron con cualquiera de los tres Summercase. Para colmo, lo poco interesante o era repetido de años anteriores o ha pasado en los últimos doce meses por la Península Ibérica. Que los cuatro cabezas de cartel (Franz Ferdinand, The Killers, Oasis y Kings Of Leon) ya planeasen gira meses antes por nuestro país dice bien poco.

Triunfadores

A la postre, la presencia de los míticos Magazine se presentó como uno de los mayores atractivos, pero la mala suerte hizo acto de presencia. Cuando estaban dando toda una lección sobre el escenario, firmando lo que llevaba camino de convertirse en uno de los mejores conciertos del festival, los de Howard Devoto se vieron obligados a abandonar el escenario por las fuertes rachas de viento que amenazaban con hacer que se desprendiese algún foco del techo.

Así, en cuanto a grandes triunfadores se refiere, no hubo sorpresa alguna. Los infalibles Franz Ferdinand (posiblemente el mejor grupo en directo de la década, siempre apabullan) actuaron ante el escenario Verde más abarrotado que se recuerda, y dispararon sin piedad sus ya legendarios hits (‘Take Me Out’, ‘Matinee’, ‘Do You Want To’) combinados con las no menos feroces nuevas composiciones (‘Ulyses’, ‘No You Girls’ y el que posiblemente fuese el mejor momento de todo el festival: el alucinante final con el delirio electrónico de ‘Lucid Dreams’).

The Wave Pictures, también habituales en la geografía española, al fin dieron el concierto perfecto que sus seguidores estábamos esperando. Eufóricos, llevados en volandas por el público y con un repertorio intachable, cayeron incluso la cara-b ‘Puncture My Pride’ y la nueva ‘Swimming’, una adaptación libre del ‘Pull Yourself Together’ de Hefner. Por supuesto, también sonaron ‘I Love You Like A Madman’, ‘Long Island’, ‘Just Like A Drummer’, ‘Strange Fruit For David’ y todas las joyas que contiene su celebradísimo ‘Instant Coffee Baby’ (2008). Un concierto de los que se disfrutan tanto desde arriba como desde abajo del escenario.

Por su parte, Los Planetas, que al entrar con calzador en el horario del domingo apenas pudieron tocar 35 minutos, lo volvieron a bordar, satisfaciendo a la minoritaria parroquia española (por debajo ya del 40% del total de asistentes) con clásicos como ‘Segundo Premio, ‘Pesadilla En El Parque De Atracciones’ o ‘Alegrías Del Incendio’. Lástima que no durase más, con lo entonados que estaban Jota y compañía.

En la tanda de los triunfadores hay que meter también a 2 Many DJs, que aunque estén vistos hasta la saciedad supieron dar al Verde el cierre que merecía el sábado por la noche. Mash-ups imposibles con Hot Chip e incluso Chimo Bayo como protagonistas, para desatar la locura del personal.

Y hasta aquí los conciertos que podremos recordar de la edición 2009 como los mejores. A continuación, nos encontraríamos a unos Oasis más inspirados que en visitas anteriores, que incluso se permitieron tocar un tema del olvidado ‘Be Here Now’ (1997)‘My Big Mouth’- pero que se toparon de frente con varios problemas técnicos, desde un corte de sonido durante ‘Wonderwall’ hasta imperdonables fallos de micro. En consecuencia, no es de extrañar que el propio Noel Gallagher considerase a su actuación en Benicàssim como “una pérdida de tiempo”. Al menos uno de los cortes nos sirvió para que amagase con las primeras estrofas de ‘Whatever’ en acústico, algo es algo.

Justo tras Oasis, Gang Of Four ofrecieron una buena actuación en el Fiberfib.com, reivindicando su papel de pioneros en el post-punk. ‘To Hell With Poverty’, ‘Damage Goods’ o ‘Natural’s Not In It’ sonaron revitalizadas y rejuvenecidas, aderezadas con el típico final de actuación en el que la banda destroza un objeto a modo de percusión –en esta ocasión, le tocó a un viejo microondas-.

Dos de los nombres más interesantes del cartel, The Walkmen y TV On The Radio, también cumplieron, aunque sin especial floritura. Los primeros, mucho más populares ahora que cuando actuaron en el Fiberfib.com en 2006, se vieron relegados esta vez al menor de los escenarios y solapándose con Oasis (¿alguien lo entiende?). Pese a ello, no se aminalaron y deleitaron a los presentes con un repertorio generoso -coronado con la siempre gigante ‘The Rat’- y centrado en su último trabajo, ‘You And Me’ (2008). A ver si pasan al fin por sala. En cuanto a TV On The Radio, estuvieron mucho más acertados que en su anterior paso por nuestro país, pero no llegaron a los máximos que sí saben alcanzar. Con una vertiente mucho más soul y orgánica que en estudio, ‘Wolf Like Me’ volvió a ser el punto álgido de su actuación, como se preveía.

Representación nacional y zona media

La organización del FIB Heineken ha presumido este año hasta la saciedad de tener “el mejor cartel nacional de su historia”. Obviando las clamorosas ausencias de Extraperlo, Tarántula o Los Punsetes –por citar un ejemplo de bandas en gran forma no incluidas en el cartel-, cabe destacar el entretenido concierto surf de Los Coronas, la voluntad –más que el resultado en vivo- de La Bien Querida y la siempre incendiaria propuesta de los imparables Delorean. Los madrileños No Reply, reivindicando el nuevo soul a lo Eli ‘Paperboy’ Reed, también dejaron un excelente sabor de boca, mientras que Russian Red volvió a darse un baño de masas (y van…). En el lado de decepciones, Fangoria quedaron a años luz de su concierto de 2007 en el Escenario Verde, pecando de frialdad y de repertorio irregular –y es que su nuevo y pobre disco todo lo contagia-.

Ya en la zona media nos encontramos con los valientes Tom Tom Club, que aceptaron el papelón de salir a tocar a medianoche del viernes, en plena tormenta, y cuando los allí congregados esperaban ver a Kings Of Leon. Monumental la pitada, y monumental también la forma en la que el viento se colaba en las coreografías. Al margen de la anécdota, ni deslumbraron ni pasaron inadvertidos.

Likke Li ofreció el que probablemente fue el mejor concierto de la pequeña carpa FIB Club -con permiso de The Walkmen-, ante un público entregado y con un nivel más que aceptable. Birdy Nam Nam, pese a no llevar las necesarias pantallas en el mismo escenario –suelen llevar cámaras para mostrar cómo pinchan- también convirtieron tal lugar en un hervidero. Peaches, por su parte, hizo lo que mejor sabe hacer y ejerció de reina del electroclash, paseándose (literalmente) por encima de las cabezas del público. Buena parte del concierto lo pasó así. ‘Fuck The Pain Away’ fue lo mejor de su entretenido repertorio.

El caso de Friendly Fires y The Psychedelic Furs fue paradójico; mientras los primeros desbordaron el Fiberfib.com hasta imposibilitar prácticamente el paso por sus aledaños, los segundos vaciaron el Verde a la misma hora. No obstante, los primeros empezaron a lo grande hasta acabar desinflados, mientras que los segundos hicieron valer su veteranía para firmar una adecuada actuación, plagada de sonidos ochenteros.

Del tándem Calexico-Giant Sand también se esperaba más. Los de Joey Burns estuvieron en su línea, pero faltos del punch de ocasiones anteriores y casi tocando ya de memoria (lo de versionear siempre el ‘Alone Again Or’ de Love ya cansa). Por el contrario, los de Howe Gelb volvieron a derrochar clase, pero el desangelado aspecto de la carpa FIB Club hizo imposible cualquier atisbo de comunicación entre público y artista.

Terminamos con Peter Doherty, que para sorpresa de muchos y decepción de otros, se limitó casi a hacer un concierto de Babyshambles –de hecho, la banda era la misma- y relegó su trabajo en solitario a la mera anécdota. Y sí, también hablaremos de The Killers, ese grupo con apenas cuatro canciones buenas, que suelta lo mejor nada más empezar y que después cae a la lona como un peso pluma abatido tras una ristra de puñetazos sin piedad. Incomprensible toda la expectación que despiertan los de Brandon Flowers

Decepciones

Por último, centrándonos en nimiedades, podríamos empezar con ese grupo que tocó varias veces con distinto nombre (The View, Mystery Jets, The Bishops, The Coronas…), seguir por los devaluadísimos Maxïmo Park (cuesta creer que los autores de ‘Graffiti’ y ‘Apply Some Preasure’ sean los mismos que los de las nuevas composiciones) o aguantar las arcadas con ese engendro llamado Glasvegas, de voz y actitud insufrible y que para colmo se atrevió a versionear el ‘Live Forever’ de Oasis cuando sus propios autores la habían interpretado hace escasos minutos en el mismo escenario.

Luego, sin ser tan malos, nos encontramos con Telepathe y David Kitt. Las primeras son más sosas que Sanchez Dragó de botellón –aunque tienen buenas canciones-, mientras que la puesta en escena del segundo –guitarra más ordenador con bases pregrabadas, aunque esta vez con un acompañante en el escenario- hace tiempo que dejó de tener gracia.

En definitiva, un balance escasísimo para un festival que siempre nos deparaba grandes alegrías y mejores recuerdos. Bien harían los Morán en dejar la franquicia FIB definitivamente en manos de Vince Power y el público inglés y crear un nuevo festival más cercano a otros postulados más interesantes -como fue el caso del mini-twin Saturday Night Fiber-. Todos saldríamos ganando.

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